Esta, la de la imagen, es la parada de autobús de Arcos Quebrados. Una silla tapada con un cartón para sentarse y a esperar. Si llueve, ya es otra cosa. Habrá que echar mano de la improvisación.
Que este tipo de imágenes se puedan dar en pleno 2025 resulta indecente. Más aún cuando se habla de inversiones en marquesinas. Hace unos meses la Ciudad nos contaba que Ceuta contaría con más de 60 infraestructuras de este tipo “modernas” y con cristales “antivandálicos”. También nos contaba “que iba a renovar” las existentes.
En Arcos Quebrados no tienen mucho que “renovar” porque sencillamente no tienen ni una parada, más bien una silla para el primero que llegue y termine siendo protagonista de una espera que roza cualquier límite permitido.
Como ciudad nos queda mucho por hacer, pero mucho. Más aún cuando trascienden este tipo de fotos, cuando vemos que hay barrios que parecen propios de otras épocas o cuando escuchamos a los vecinos pedir cosas tan básicas que solo hacerlo daría vergüenza en cualquier otro lugar.
Una silla con un cartón, esa es la parada de autobús de estos vecinos. En otras barriadas ni siquiera tienen eso, deben visualizar que por ahí pasa el servicio público y le tocará, por tanto, detenerse.
Aspiramos a la economía verde, azul e inteligente, sin ser capaces que ni siquiera tenemos construidos los cimientos como para estar pensando en el color del tejado.






