• Contacto
  • Ferry
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
lunes 12 de enero de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

“Si no tienes vocación, las tensiones podrán contigo”

Por Redacción
25/05/2010 - 22:06
alt

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

“Oímos un sonido, como si fuera de un animal. Pero era de una persona que estaba dentro de un contenedor. Estábamos allá, donde el Hacho, en la planta de tratamiento de residuos.

Iban a morir, así que nos pusimos aquellos guantes de lana, que si hubiéramos tenido los de ahora nos habríamos dado con un canto en los dientes, y a excavar. Lo recuerdo perfectamente; estaba con un bombero que se apellida Ríos, con mis compañeros Javier Yánez y Jorge Rodríguez. Los cuatro nos subimos arriba y empezamos con nuestras manos. Cuando vimos la mano de aquel hombre nos estorbamos para sacarlo. Por señas nos hizo entender que estaba su hijo, y nos volvimos a lanzar y a cavar más. Se los llevaron en ambulancia, y tendría que haber venido otra para nosotros: con el traje de agua roto, exhausto, apoyado sobre la valla”. Ésta es una de las miles de historias que en diez años de servicio han ocurrido a los policías que hoy recibirán un reconocimiento por su dedicación; se trata de las dos promociones que salieron en el año 1999. Y la anécdota en concreto sale de la boca de Rogelio Mateo Pitalua, actualmente oficial en la unidad de Seguridad Ciudadana. Aunque nunca le dieron una mención por esta actuación, para él es la más gratificante.
Es uno de muchos policías que hoy recibirán la medalla por diez años de servicio sin tacha, que serán varias decenas. El motivo, en el año 1999, tras varios años sin oposiciones, fue el turno de dos promociones que sumaron medio centenar de nuevos policías locales. “Se notó el aumento de efectivos. En todos estos años se ha doblado la plantilla, y ha cambiado radicalmente”, añade Rogelio Mateo. Junto a él, en la misma sala, hablamos con dos compañeros que entraron en la otra promoción de su año. David Banderas Peláez y Francisco Javier Rodríguez Wencenlan. Entraron, respectivamente, con 25, 27, y 23 años en el cuerpo.
Ellos son tres testigos entre otros muchos, cada uno con su nombre y apellidos, de lo que ha sido la primera década del nuevo milenio. Cada uno lo ve desde su perspectiva. Banderas, que se encarga de armamento, reflexiona: “Se ha modernizado mucho. Por ejemplo, van a llegar nuevos chalecos mucho mejores. También cascos, ya que los que había antes estaban muy deteriorados. Y puede que en un futuro traigamos escudos antidisturbios”.
Pero no son ajenos a la realidad, y piensan también en qué se puede mejorar. En la situación actual, imposible no preguntar sobre los problemas en El Príncipe. “Creo que hace falta voluntad política, que se podrá arreglar, y que hace falta que los cuerpos nos coordinemos. Estamos preparados; en otras ciudades de España han pasado cosas peores”, opina Mateo. A pesar de estos problemas, no dejan de patrullar. “A mí que no me quiten la calle”, asegura Rodríguez Wencenlan, que se hizo policía al ver el ejemplo de su hermano.
Aunque hoy les reconocerán esos diez años, aseguran que ya se sienten gratificados, aunque “es una balanza, depende a quién beneficies y perjudiques en cada momento”. Eso, el equilibrio, es quizá lo más difícil de la profesión. “Esto es vocacional, si no te gusta, las tensiones del día a día te dejarán secuelas y abandonarás antes o después”, asegura Banderas.

 

PEQUEÑAS HISTORIAS

MI PRIMER DÍA

Alfombra roja (David Banderas)
“Nada más incorporarnos fuimos a la académica, que fueron cuatro meses, y se organizó y se planificó de una muy buena manera, así que no se hizo nada pesada. El sentimiento fue de una experiencia, el espíritu de satisfacción es enorme, del cambio tan rotundo de haber accedido a no: porque una oposición es un todo o nada, si la pasas muy bien, pero si no lo consigues es una pérdida de tiempo, con lo que eso implica en tu vida sentimental y también en tu anterior trabajo, el que querías dejar”.
Los primeros en años(Rogelio Mateo Pitalua)
“Nuestra promoción venía espaciada en el tiempo sin convocatoria. El grueso de nuestra promoción habían sido opositores en otras convocatorias. Nuestro pimer día de trabajo con mucha satisfacción, todavía disfrutando del triunfo de haber superado las oposiciones; aprobar era difícil”, explica Mateo, que recuerda que el personal de la Policía Local se ha duplicado, y los equipos han mejorado; por ejemplo, ahora en todos los coches hay una linterna, cosa que antes no sucedía.
Recompensa(Francisco Javier Rodríguez)
Tras un esfuerzo que Francisco Javier tomó como sobrehumano, su sensación el primer día como agente de policía fue toda una liberación: “Extraordinario. Para mí era un sueño desde chiquitito el poder llegar a ser policía local. Ese día imagínate, todo el esfuerzo de haberte privado de salir para estudiar, de tener a tus padres encima todo el tiempo mirándote incluso la dieta... Me acordaré una imagen de un compañero que se quedó en puertas, se me quedó marcado en la mente”.

LA ANÉCDOTA

El vagabundo(David Banderas)
“Domingo por la mañana. Recibimos un aviso de un robo en una tienda de la calle Cervantes. Nos desplazamos, y en efecto vemos el cristal fracturado; pero nadie en la tienda. Sólo había un hombre rebuscando en un contenedor. Entramos en la tienda y buscamos, pero nadie. En un momento dado, nos llama el que había dado el aviso; resulta que era el del contenedor, al que no habíamos perdido nunca de vista. Fue muy bueno manteniendo la sangre fría... ¡había echado la ropa dentro del contenedor!”.
Cuarto Milenio (Rogelio Mateo)
Mateo fue uno de los agentes que vivió aquella famosa aventura en el tanatorio. “No había ningún fallecido, suponíamos que había un ladrón. La recepcionista nos comentó que oía ruidos. Y puedo decir que los oímos, no sé si porque ya estábamos sugestionados. Algunos compañeros se quedaron en la calle, asegurando que ellos guardaban la puerta y vigilaban los coches. Subimos, pero no oíamos nada. Bajamos, y tampoco. El informe quedó como un expediente X... e imagina el cachondeo que hubo en el Cuerpo durante los días siguientes”.
Persecución accidentada(Francisco Javier Rodríguez)
“¡No! ¡No! ¡No”. Esas fueron las últimas palabras antes de que, en el punto superior de la parábola que dibujó su salto sobre un montículo, Wancenlen mirara hacia abajo y viera lo que se avecinaba. La caída, que debió de sonar algo así como ‘sploch’ fue blandita pero maloliente. “Caí en unas aguas fecales. Todo, incluso mi antibalas, que era un regalo de mi hermano; la pistola, el transmisor, y también la pistola... y la ropa. Me tuve que agarrar a una lavadora para no hundirme”.

POR QUÉ SOY POLICÍA

Desde la Legión(David Banderas)
En el caso de David Banderas, había pasado nueve años como militar: “Era de familia legionaria, y entré como voluntario antes de la mili. Llevaba 9 años y era cabo primero, había estado bastante tiempo en la antigua Yugoslavia, pero no tenía asegurado el puesto, así que busqué algo más de estabilidad económica. Luego resultó que me ha gustado, porque hacemos todo lo que hacen el resto de cuerpos y fuerzas de seguridad, pero a eso le añadimos una proximidad al ciudadano que nadie tiene”.
De carambola(Rogelio Mateo)
En el caso de Rogelio Mateo, resultó que fueron sus segundas oposiciones. Antes, se había presentado a unas de auxiliar de policía, que superó. “Vivía rodeado de agentes, aunque yo era civil; veía lo que hacían, y poco a poco me fue entrando el gusanillo”. Este oficial reconoce que la vocación le vino “estando dentro del Cuerpo de la Policía Local”. Y subraya, al igual que sus compañeros, que se trata de una profesión que requiere vocación, porque si no, es imposible aguantar todas las tensiones generadas en los años.
“Flipaba en la moto”(Francisco Javier Rodríguez)
De estos tres policías que hoy reciben la distinción (entre otras varias decenas de agentes), Francisco Javier Rodríguez Wencenlan es el único que lo tenía decidido desde pequeño. “Vivíamos en Tarragona, y mi hermano mayor era policía local. Imagínate, yo de pequeño subido en la moto... flipaba y pensaba que era lo más”. Azares del destino, cuando su padre se jubiló volvieron a Ceuta, donde Rodríguez nació, y fue en esta ciudad donde decidió opositar al trabajo de sus sueños.

Related Posts

viaje-ceuta-leon-rabat-transmitir-lienzos-antonio-san-martin-1

Un viaje desde Ceuta hasta León o Rabat para transmitir en lienzos

hace 2 minutos
ceuta-impulsa-reforma-muelle-canonero-dato-modernizar-atraques

Una empresa malagueña ayuda a redactar el proyecto del muelle Cañonero Dato

hace 17 minutos
seleccion-futbol-marruecos-partido-camerun-cuartos-final-copa-africa-17

Incidentes en la Copa de África en Marruecos bajo investigación de la CAF

hace 39 minutos
ingesa-ofertas-empresas-externalizar-salud-mental-ceuta-2

CEMSATSE, contra la privatización de la salud mental

hace 55 minutos
condenada-usurpar-local-falsificar-contrato-alquiler

Condenada tras usurpar un local y falsificar el contrato de alquiler

hace 1 hora
mefp

Estas son las fechas de inicio de los Certificados Profesionales

hace 1 hora
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023