La compañía de teatro Albadulake, dirigida por Ángeles Vázquez y Antonio Moreno, recalará este sábado en Ceuta con su obra ‘Serrana’, basada en el mito del romance de la Serrana de la Vera. La representación será a en el Teatro Auditorio del Revellín a las 19.30 horas.
Ángeles Vázquez, directora de la obra, ha hablado con El Faro sobre esta historia, el mito que hay detrás, el origen de esta compañía y cómo acercan sus obras a los jóvenes.
-¿Cómo surge esta obra?
-Nosotros llegamos al norte de Extremadura hace 20 años. Vivimos en Cuacos de Yuste, que es la comarca de la Vera, y en esa zona es donde realmente nace el mito de la Serrana de la Vera. Cuando empezamos a visitar las zonas de al lado, Garganta de la Hoya, que está a 15 minutos de donde nosotros vivimos y es de donde es la Serrana originariamente, descubrimos el mito porque hay una figura en el mirador y es una mujer con un arco.
Yo pregunté quién es y ya me contaron que era una mujer que vivía en la sierra, en una cueva, y que mataba a los hombres, pero previamente gozaba sexualmente de ellos.
Total, eso se quedó ahí y con el tiempo empecé ya a indagar y a descubrir que había un romance que se conocía, que la población de los mayores lo conocía a la perfección, lo tenía en su memoria y que se cantaba, que se recitaba y que de hecho fue además muy, muy famoso y se escribieron obras de teatro. En fin, empecé a tirar del hilo y claro, ya estaba metida en todo el mundo de la Serrana y empezaron a surgir las primeras ideas, las primeras imágenes y ya no quedaba más remedio que hacer una Serrana.

-¿Qué le gustaría transmitir al público con esta representación?
-Tiene varias connotaciones. Una de ellas va muy ligada a la tradición oral, a lo que pervive en las memorias de nuestros mayores y que las generaciones actuales van dejando pasar. Entonces, primero, el no perder esa memoria colectiva que pertenece a una comunidad y se transmite muchas veces de forma oral. Es como un homenaje a esa tradición oral.
Luego, segundo, que en el siglo XV un romance hablara de una mujer salvaje con estas características a mí me hablaba de algo que me desvinculaba mucho a lo que sucedía en el siglo XV con la mujer. La mujer estaba sometida, no tenía un estatus de poder para nada y que de repente aquí en la sierra una mujer gozara de los hombres y luego los matara...Al final nosotros lo que contamos es una Serrana del siglo XXI para romper con algunos estereotipos que realmente violentan a la mujer.
O sea que es un homenaje a la memoria colectiva y es también una lectura feminista de la figura de la Serrana.

-Durante la puesta en escena se combina teatro, danza y música, ¿cómo se logra eso y se llega a un equilibrio?
-Hemos usado un vídeo documental, que subimos al pueblo y a los mayores los grabamos hablándonos del significado de la Serrana para ellos. Así, hay un documental que apoya el argumento de quién era Serrana, dónde vivía y a qué gente pertenece. No pertenece a una gente que vive en la dehesa, pertenece a gente que vive en la sierra, a los serranos.
Entonces, hay vídeo documental, hay danza, hay una música espectacular creada in expreso por Miloke Mandarini y hay teatro físico. Y bueno, nosotros realmente en esa multidisciplinaridad realmente nos movemos bastante bien porque es un poco el sello de la compañía.

-Eso le iba a pregunta. No podemos hablar de Serrana sin hablar de la compañía Albadulake. ¿Cuál es su origen?
-Albadulake surge del encuentro de una bailadora de flamenco y un artista de circo que empiezan a trabajar juntos. Por eso, el lenguaje multidisciplinar está desde la propia base de la compañía.
Esa unión de esa bailadora y ese artista de circo malabarista creó una pieza y con esa pieza fuimos generando al final una compañía con músicos, con acróbatas, con diferentes artistas y surgió el primer montaje que fue Malaje, el siguiente, siguiente y hasta el día de hoy, que esa bailadora y este malabarista son los actuales directores de la compañía y ya no nos subimos al escenario.

-¿Cómo se vive ese cambio de estar detrás de los escenarios?
-Cambia mucho, porque de la adrenalina de subirse al escenario, que es tremenda y la responsabilidad y como une al equipo artístico ese momento casi trasgresor de subir al escenario y crear un ritual delante del público; a ser de repente la que cuando abren la puerta de la sala de ensayo todo el mundo te mira y te dice ¿qué hacemos? Y cae sobre ti la responsabilidad absoluta de decir “¡guau! ¿Todo lo que tengo que poner en marcha?”
Entonces, se vive con ese peso de la responsabilidad que tienes que aceptarlo, que tienes que gestionarlo y al final el acto creativo tienes que empezar a cultivarlo a generarlo y a provocarlo.

-También estáis en gira con ‘La Torre’.
-Efectivamente, es un espectáculo que es una coproducción con el Festival Clásico de Cáceres y la Junta de Extremadura.
Se estrenó el verano pasado y es una obra inspirada en la vida extremeña de Calderón de la Barca, pero con una actualidad absoluta porque la torre de este Segismundo, donde queda encerrado, realmente ahora es un mega ordenador de última generación que traspasa la frontera de la empatía y se convierte en un alter ego del Segismundo y lo atrapa en esa red, en el metaverso.
Ese espectáculo estamos haciéndolo también algunos institutos y está funcionando alucinante.
-¿Es fácil llegar a los jóvenes con el teatro?
-Realmente, no es su ámbito de encontrarse cómodos ni de fijar su atención. Están en otra, pero con la Torre, como al final habla de inteligencia artificial y de pantallas, eso les generó una curiosidad o una conexión que ha sido mucho más interesante de lo que nosotros imaginábamos






