Ser cabeza de turco de los narcos tiene su precio: la cárcel

Tres pasadores de hachís, condenados a penas de 3 años y 4 meses de prisión tras ser sorprendidos con coches cargados de droga

Servir de cabeza de turco al narco tiene su precio. Y ese precio se traduce en pagar con pena de cárcel el haber facilitado un pase de hachís de Ceuta a la Península.

Detrás de cada historia hay variados motivos, en ocasiones se esconden deudas, en otras ludopatías y así hasta una innumerable relación de causas que terminan no siendo excusas ante el juez.

Este miércoles, el magistrado titular de la plaza número 2 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha condenado a tres detenidos en este mismo mes de abril cuando embarcaban con droga para servir al narco.

Los descubrió la Guardia Civil en el puerto y, aunque coincidentes en la condena, cada pase tiene sus propias características.

El joven marroquí que llevaba hachís en el asiento trasero

El llamado M.K., de 25 años, quiso embarcar el pasado 11 de abril al volante de su vehículo Volkswagen Passat, con casi 30 kilos de hachís.

La droga con destino al narco la tenía escondida en un doble fondo practicado en el asiento trasero.

Cumplirá 3 años y 4 meses de cárcel, aunque se ha concretado que cuando cumpla dos tercios de la condena, salvo que demuestre arraigo, será expulsado a Marruecos.

El embarque fracasado de hachís en las 4 ruedas

El joven de 24 años llamado N.O.T.M. ha aceptado una pena de 3 años y 4 meses de prisión, después de que el 3 de abril fuera detenido en el puerto al volante de su coche con 29 kilos de hachís escondidos en los 4 neumáticos del Wolkswagen que conducía.

Utilizó uno de los modos de camuflaje más explotados por las organizaciones de narcos que usan a los cabezas de turco para el pase, rellenar las ruedas con droga.

Otro marroquí con hachís en doble fondo

Por último, el marroquí llamado Y.L., de 36 años, ha sido condenado a la misma pena tras ser detenido el 18 de abril de este año con 21 kilos de hachís.

 Al tratarse de un súbdito marroquí, será expulsado a su país tras cumplir dos tercios de la condena, salvo que demuestre arraigo.

En este caso tenía la droga escondida en una modificación realizada en el hueco natural de ambos faldones o taloneras del coche modelo Hyundai Tucson que conducía.

Los eslabones de la droga

Los pasadores del hachís acarrean a sus espaldas distintas historias y motivaciones que les hacen caer en las redes del narcotráfico. Son los que terminan detenidos y los que cumplen prisión a costa de un negocio que mueve millones en beneficio del narco.

Es una constante, un negocio imparable sin freno.

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