“Enorme presión”
“La conclusión de todo lo expuesto”, termina el documento, “es que los claustros están trabajando bajo una enorme presión de efectos muy perniciosos en el ámbito pedagógico”. “No podemos”, protestan los docentes, “comprender la actitud del Ministerio, que lejos de apoyar la labor del profesorado se dedica a atosigarlo con constantes y reiterados requerimientos de cumplimentación de tareas administrativas”.
Para los afectados esta política se ejecuta, además, de forma descoordinada (“en muchos casos se pide información duplicada o simultánea”) e imponiendo “un nivel de exigencia extremo en contraste con una palmaria laxitud exhibida por la administración”. Además “este suplicio no responde a una utilidad o finalidad explicada, lo que redunda en la lógica desmoralización del profesorado que tiene la percepción de que tanto esfuerzo sólo sirve para rellenar las papeleras del Ministerio”.
“Más grave aún”, se denuncia, “es el hecho de que muchas de estas instrucciones se remiten sin estar sujetas a fundamento legal alguno, forma de proceder que supone un menoscabo del principio de autonomía de los centros, en los que tenemos la sensación, por momentos, de estar prácticamente intervenidos”.
En ese sentido se cita como ejemplo palmario “la injerencia en la gestión económica”, donde los directores estiman que la Administración se “extralimita” de forma “incomprensible” en “la aplicación de los mecanismos de fiscalización establecidos por la ley como si estuviéramos permanentemente bajo sospecha”.
El texto, casi en tono de súplica, termina destacado que “el sistema educativo local está afectado de un conjunto de problemas crónicos, reiteradamente diagnosticados, que hacen muy compleja y difícil nuestra labor” y resaltando que “demasiados problemas e inconvenientes nos vemos obligados a afrontar en nuestro quehacer diario, como para sufrir una presión tan absurda como estéril”.
“Nos obligan a apartarnos de nuestra misión”
Los directores de los centros y los sindicatos, y a través de ellos los docentes ceutíes, alertan al ministro en su carta de que “las consecuencias de todo lo que exponemos es que la administración nos está obligando a apartarnos de nuestra función esencial, que es la atención al alumnado, para dedicar gran parte de nuestra jornada laboral a rellenar documentos irrelevantes que en nada inciden en los procesos de enseñanza aprendizaje”. El colectivo considera que las tareas administrativas, “que en ningún caso pretendemos esquivar”, se deben ejecutar “de una manera ordenada” y “en los periodos previstos para ello” con el fin de que “no interrumpan ni interfieran en la actividad fundamental del profesorado, respetando la autonomía de los centros, sujetas al marco normativo vigente, y procurando que obedezcan a objetivos identificables”.
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