El cementerio musulmán de Ceuta dispone desde este jueves de un servicio de seguridad privada tras el desalojo de alrededor de 700 personas que permanecían en sus instalaciones después de la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.
La empresa G-5 ha sido la adjudicataria del servicio de vigilancia, publicado por la Consejera de Sanidad con carácter urgente, con el objetivo de garantizar la seguridad del recinto y recuperar la normalidad en un espacio que había generado preocupación entre los vecinos y familiares que acuden al cementerio a visitar a sus seres queridos.
Se prevé que la empresa esté prestando este servicio extraordinario al menos durante los próximos 30 días.
Desalojo y limpieza del recinto
La salida de las personas que se encontraban en el cementerio se llevó a cabo este miércoles día 5 a partir de las 16:30 horas, finalizando alrededor de las 19:00 horas, según los datos facilitados.
Tras el desalojo, se realizó una actuación de limpieza del recinto en la que participaron también los propios inmigrantes que estuvieron allí, retirando materiales y dejando el espacio en condiciones adecuadas.
Los desperfectos ocasionados durante los días anteriores ya han sido reparados y, según las fuentes consultadas, el cementerio se encuentra actualmente limpio y acondicionado.
Recuperar la confianza de los usuarios
La falta de seguridad había provocado que algunos ciudadanos dejaran de acudir al cementerio musulmán para visitar a sus familiares fallecidos por temor a encontrarse una situación de inseguridad.
Con la puesta en marcha del nuevo dispositivo, se pretende recuperar la normalidad y garantizar que los usuarios puedan acceder al recinto con tranquilidad.
Además, de la limpiezas, mañana mismo está previsto el restablecimientos del suministro de agua en el cementerio, un servicio necesario para que los familiares puedan realizar la limpieza y mantenimiento de las tumbas.

Respeto por los espacios
Vecinos de Ceuta reclamaron hace unos días la protección del cementerio musulmán durante la crisis migratoria, al considerar que se trata de un espacio sagrado destinado exclusivamente al descanso de los difuntos.
A través de un comunicado, expresaron su preocupación por el uso del recinto como lugar de estancia y solicitaron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a las autoridades competentes que adoptaran medidas para preservar el cementerio y devolverle el respeto que merece.
Además, hicieron un llamamiento a la ciudadanía para respaldar esta petición de forma cívica y por los cauces legales, defendiendo la conservación de un lugar que consideran parte del patrimonio y la identidad de la comunidad musulmana de Ceuta.






