Los peregrinos a los que nos referimos suman un total de veintisiete, de edades que comprenden los ocho años y los cincuenta y tantos, pertenecientes al club de montaña Anyera. Están de enhorabuena porque acaban de culminar un itinerario de 168 kilometros, llegando a la meta deseada, a la ínclita plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, finalizando una caminata que tuvo al municipio leonés de Ambasmestas como punto de partida.
El trayecto se ha desarrollado bien, tal y como informa desde tierras gallegas, un miembro de la expedición, “aunque en ciertas etapas del camino, algunos de los peregrinos han sufrido diversos calambres musculares o ampollas propias de esfuerzos físicos prolongados pero, en todo caso, nada sin importancia”. Será porque lo verdaderamente importante es el camino que se hace al andar.






