La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha cerrado oficialmente el Año Jubilar de la Esperanza este 28 de diciembre, con una doble celebración religiosa presidida por el administrador apostólico, monseñor Ramón Valdivia, una de ellas en el Santuario de Nuestra Señora de África.
Al acto religioso oficiado en Ceuta por el administrador apostólico también ha asistido el presidente de la Ciudad, Juan Vivas. La misa en la ciudad autónoma con motivo del fin del Año Jubilar de la Esperanza ha sido a las 20.00 horas en la Iglesia de África.

Reconciliación
La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha recordado que la celebración del Jubileo “ha sido una oportunidad para acercarse a los sacramentos, especialmente al de la Reconciliación, y vivir intensamente la experiencia de la misericordia de Dios”. Para ello, se ha dispuesto de varios templos y centros jubilares, “donde los fieles han podido encontrar consuelo y fortaleza en su camino de fe”.
Asimismo, la Diócesis ha recalcado que este Año Santo ha invitado a los fieles a hacer obras de caridad y misericordia, siguiendo el ejemplo de Cristo, particularmente en el servicio a los más necesitados. "El Año Jubilar de la Esperanza ha ofrecido a los fieles un tiempo especial de reflexión, conversión y renovación bajo el lema “Spes non confundit” (“La esperanza no defrauda”)", han manifestado.
Año de festividades y actos litúrgicos
La jornada de este domingo ha marcado el fin de un año de festividades y actos litúrgicos. A las 12:00 horas, monseñor Ramón Valdivia presidió la misa de clausura en la Catedral de Cádiz, un acto solemne que puso fin a un ciclo de indulgencias y actividades de gracia especial. Posteriormente, se ha trasladado a Ceuta para la segunda misa de clausura en el Santuario de Nuestra Señora de África.
La Diócesis ha aprovechado para recordar que durante este Año Santo, que comenzó el 29 diciembre de 2024, los fieles han vivido una experiencia espiritual única con peregrinaciones y encuentros de oración que han fortalecido los lazos en la diócesis. Por último, han expresado el deseo de que este periodo haya dejado una huella profunda en la vida espiritual de la Iglesia de Cádiz y Ceuta.






