El centro de Ceuta volvió a convertirse este domingo 29 de diciembre en el gran escenario del deporte popular con la salida de la 48ª edición de la San Silvestre de Ceuta, una prueba ya mítica en el calendario deportivo local que reunió a 600 corredores en una auténtica fiesta del atletismo y la Navidad.
Cabe destacar que esta edición cambia de fecha, ya que siempre se solía realizar el 31, pero este año decidieron adelantarla al 28.
Siempre hay ganas por este tipo de pruebas, una carrera deseada por todos los ceutíes.
Desde primeras horas de la mañana, las calles cercanas a la Plaza de África, punto neurálgico de la salida, comenzaron a llenarse de ambiente, nervios, risas y mucha ilusión.
Disfraces curiosos
Gorros de Papá Noel, trajes de elfos, renos, pijamas navideños, camisetas luminosas y todo tipo de vestimentas originales se mezclaron con los atletas más competitivos, dando forma a una imagen ya clásica de esta carrera: la convivencia perfecta entre el espíritu deportivo y el carácter festivo que define a la San Silvestre ceutí.
Familias enteras, grupos de amigos y corredores habituales compartieron protagonismo en una mañana marcada por el buen tiempo y la animación constante del público.
Porque lo importante que tiene esta carrera no es el espíritu deportivo sino el navideño.
A la hora señalada a las 12:00 horas, el pistoletazo de salida desató la emoción contenida. El centro de Ceuta volvió a ser escenario de corredores que querían acabar los primeros, con un grupo delantero que salió a un ritmo muy alto, decidido a marcar diferencias desde los primeros metros. Al mismo tiempo, cientos de participantes optaron por tomarse la prueba como lo que es: una celebración colectiva para despedir el año corriendo y sonriendo.
El recorrido urbano, rápido y accesible, permitió disfrutar tanto a quienes buscaban el mejor tiempo como a quienes preferían completar el trazado sin prisas, saludando al público y posando para las cámaras. Las calles céntricas se llenaron de aplausos, música y ánimos constantes, creando un ambiente que empujaba a los corredores y reforzaba el carácter popular de la cita.
Una hora antes, fue la ‘San Silvestre Baby’ quien inauguró la San Silvestre con muchos niños copando la línea de salida de esta mítica prueba consolidada en Ceuta.
Momentos más emotivos
La salida fue, una vez más, uno de los momentos más espectaculares de la jornada. Seiscientas personas compartiendo una misma ilusión, ocupando la calzada entre risas, nervios y disfraces, simbolizando el crecimiento y la consolidación de una prueba que ya es patrimonio deportivo y social de la ciudad. La San Silvestre de Ceuta no solo es una carrera: es una tradición que une generaciones y que despide el año con energía positiva.
Organizada por el Instituto Ceutí de Deportes, la prueba volvió a demostrar su capacidad de convocatoria y su importancia dentro del calendario deportivo local, cerrando el año de la mejor manera posible. La mezcla de competitividad, diversión y ambiente navideño volvió a ser la seña de identidad de una San Silvestre que, tras 48 ediciones, sigue creciendo y manteniendo intacta su esencia.
Ceuta despidió así el año deportivo con una imagen imborrable: un centro urbano tomado por corredores, disfraces y aplausos, celebrando que correr juntos sigue siendo la mejor manera de acabar el año.







Si fuese para trabajar no iba nadie
Rajar rajar q el mundo se va acabar
La mayoría van ha exhibirse y hacer el ridículo si fuese para trabajar no participaba nadie
Dentro de nada en halloween
Cómo se han llevado a su terreno la carrera tantos políticos cómo el ICD ponerla en otras fechas y cambio de hora para ellos no estar estresados el día 31 no vaya ser qué no llegasen a casa para comer las uvas. Seguid así cambiando las tradiciones y el año qué viene las hogueras de San Juan la quemais por la mañana. Os habéis cargado el encanto de dicha carrera eso de correr de noche bajo el alumbrado y en el día de San Silvestre.
¿Pero esta carrera no se hacía el día 31 de diciembre?...
San Silvestre o San Inocente?
Todo para no trabajar el dia 31, menuda jeta que tienen.