Sakapatú, o lo que es lo mismo, “échate pá allá”, según me comentó lo que significaba uno de los componentes del grupo chileno-argentino-peruano. “Échate pá allá” es como decir “no le des importancia” o “ vale”. Cuatro músicos venidos de San Antonio (Chile),uno de Lima (Perú) y un tercero de Santa Fe (Argentina), el grupo Sakapatú hizo las delicias de los asistentes, la tarde del martes, 12 de noviembre, y a partir de las 6 de la tarde, en el Teatro del Revellín.
Se entregaron en cuerpo y alma a transmitirnos sus sentimientos a través de la música andina, bella donde las haya. Vestidos todos de blanco y con instrumentos diferentes como la caja de percusión (según uno de ellos, el guitarrista algecireño Paco de Lucía la introdujo cuando la vio la primera vez, en sus actuaciones), una pequeña guitarra, una quena (flauta), un palo de estrellas (maravilloso instrumento que hace un sonido especial. Yo lo utilizaba en mis clases para relajar a los alumnos), una mandíbula de burro (por supuesto, el esqueleto ) para producir originales sonidos), el charango, bombo… En fin, todo lo más típico que nos podían ofrecer, para hacernos una idea de la música propuesta.
¿Quién no recuerda a Los Calchakis, grupo, si mal no recuerdo, chileno de los años 70 que marcaron una época con su buen hacer? También era un grupo de 7 o 8 músicos que llevaron sus sones andinos por todo el mundo. Eran excepcionales, siempre ataviados con sus típicos ponchos de colores. Yo no paraba de escucharlos, sin imaginar siquiera (yo era estudiante), que en un futuro, Argentina, Perú y Chile iban a ser destinos en mis múltiples viajes.
Uno de los componentes de Sakapatú, concretamente el peruano, fue el encargado de ir desgranando el concierto, contando un poco los orígenes de su música, los nombres de los instrumentos, y sobre todo, cómo con el esqueleto de la mandíbula de un burro consiguen emitir sonidos. Por supuesto, habló de la cadena montañosa de Los Andes, de 18.000 kilómetros, llena de apus, como llama, los peruanos a sus montes, que consideran sagrados. Porque lo que sí es cierto es que estos tres países son “misteriosos”, “esotéricos”, la gente es muy espiritual. Sobre todo Perú, con ese monumental Macchu Pichu, una de las maravillas del mundo, como bien pudimos opinar el músico argentino y yo. Verdaderamente allí, pierdes la noción del tiempo. Los dos también éramos de la opinión de que esa zona puede ser una puerta abierta a otra dimensión, una de las zonas más sagradas de la Tierra.
Hubo un tema musical y cantado, que da nombre al espectáculo presentado y al disco que vendían, poco a poco, que fue coreado por todos los presentes, incluido un grupo de alumnos a los que más gustó que estuvieran allí,y el típico “jaleíllo” que los chicos formaban, me encantó (a otros les molestaba), pero fueron los verdaderos animadores del evento. El tema Poco a poco lo cantaron y tocaron en forma de rap, por eso los chicos fliparon y bailaban al mismo tiempo, y por supuesto, yo también. Luego lo cantaron, ya con sones andinos.
El continente africano no se quedó a la zaga, dedicándoles bellas y hermosas palabras a sus habitantes. De ahí que tocaran algún que otro tema afroperuano, que a mí me encantó por aquello de la interculturalidad y don de los sones de Los Andes y la música africana, hicieron una fusión estremecedora y llena de sensibilidad.
El final del concierto fue un tema dedicado al expresidente de Sudráfrica y Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela. Fue coreado por algunos. Sensacional y muy para los difíciles tiempos que nos están tocando vivir: la universalidad. Argentina, Perú, Chile. Tres países por descubrir. Ese Mi Buenos Aires querido, ese Cuzco misterioso, ese Valparaíso precioso…
P. D. La entrada a este concierto era gratuita, con lo cual cuando fui por mis entradas, estaba todo vendido, a excepción de 6 o 7 que quedaban, en el patio posterior, gracias a lo cual pude conseguir dos (arriba del todo). He de decir que en el teatro había muchísimos asientos vacíos , lo cual nos priva a muchas personas de estar más cerca del escenario. Y yo que quería mi primera fila como siempre…





