La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales ya cuenta con varias ofertas encima de la mesa para adjudicar la prestación del servicio de teleasistencia domiciliaria en Ceuta, una medida destinada a reforzar la atención y el cuidado a personas en situación de vulnerabilidad que residan en sus propios hogares.
Este servicio permite que las personas usuarias reciban atención continuada a las 24 horas del día, todos los días del año, sin interrupciones.
La asistencia se realiza gracias al uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), en combinación con el trabajo de profesionales cualificados, garantizando así una respuesta ágil, eficaz y personalizada ante cualquier situación de emergencia, sensación de inseguridad, episodios de soledad o aislamiento social.
Según los datos más recientes proporcionados por el Área del Mayor de la Consejería de Servicios Sociales, a fecha 31 de julio de 2024 se contabilizaban un total de 563 personas usuarias activas que se beneficiaban del servicio, cada una de ellas con un terminal operativo en su domicilio. Este número representa el conjunto de terminales instalados y en funcionamiento, lo cual da una idea clara de la cobertura actual del programa.
El funcionamiento básico del servicio consiste en la instalación de un dispositivo o terminal en el domicilio habitual de la persona usuaria. Este terminal, que está asociado a la línea telefónica fija o móvil de la persona beneficiaria, permanece conectado a una central receptora de alarmas. En caso de necesidad, el usuario puede activar un botón de emergencia —o pulsador— que genera una alerta inmediata a la central, desde donde se evalúa la situación y se movilizan los recursos humanos necesarios para atenderla.
Este nuevo contrato de licitación prevé una inversión por parte del Gobierno de Ceuta cercana a los 700.000 euros, una cifra que permitirá mantener e incluso mejorar las prestaciones del servicio.
El objetivo central del servicio de teleasistencia domiciliaria es contribuir al mantenimiento y fortalecimiento de la autonomía personal de las personas mayores o en situación de dependencia, así como la de sus familias o unidades de convivencia. El fin último es permitir que los usuarios permanezcan en su hogar el mayor tiempo posible, manteniendo su entorno habitual y su capacidad de decisión sobre su vida diaria.
Para lograrlo, se plantean una serie de metas específicas a las que se orienta la prestación del servicio, adaptadas a las capacidades y circunstancias individuales de cada usuario. Estos objetivos incluyen:
El servicio de teleasistencia domiciliaria se concibe como una herramienta clave para favorecer que las personas en situación de fragilidad, ya sea por su edad, por una discapacidad o por encontrarse solas, puedan continuar viviendo en su hogar con las máximas garantías de seguridad y atención.
La finalidad que se persigue no es otra que la de potenciar la autonomía personal y ofrecer un soporte cotidiano mediante atenciones individualizadas, que contribuyan a mejorar su bienestar general. Además, el sistema permite detectar con rapidez cualquier alteración en el estado de salud o en la situación social del usuario, favoreciendo intervenciones preventivas o correctivas según el caso.
En términos generales, pueden ser personas beneficiarias de este servicio todas aquellas que, según los criterios de selección establecidos, se encuentren en situación de riesgo derivado de factores como la edad avanzada, una discapacidad, enfermedades crónicas o el aislamiento social.
Los principales requisitos de acceso son: ser mayor de 65 años o ser persona con discapacidad que no haya sido reconocida como dependiente o, en caso de haberlo sido, que no esté recibiendo el servicio de teleasistencia como parte de las prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Existen varias categorías de personas usuarias del servicio, con condiciones específicas según el perfil de cada una:
Titular del servicio: Es la persona que cumple todos los requisitos, dispone del terminal principal y de una unidad de control remoto. Esta figura asume el 100% del coste del servicio.
Usuario con unidad de control remoto adicional: Se trata de una persona que convive con el titular y también cumple los requisitos para recibir el servicio. Dispone de su propio dispositivo de control remoto y, en caso de baja del titular, puede asumir su lugar. El coste para este usuario será de hasta el 40% del coste establecido para el titular.
Usuario receptor sin unidad de control remoto: Es una persona que también convive con el titular del servicio, pero no puede activar el sistema por sí misma debido a limitaciones físicas, psíquicas o sensoriales. Esta figura solo puede mantenerse activa mientras lo esté el titular, salvo que pase a convivir con otro titular. El coste para estos usuarios será de, como máximo, el 20% del coste del titular.
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