Hoy la Fundación Premio Convivencia reconoce la labor que ha llevado a cabo, durante más de 40 años, el obispo de la Diócesis de Bangassou, Juan José Aguirre, en favor de los más necesitados. Este misionero ha dedicado casi toda su vida a mejorar las condiciones de vida de lo que él considera “su pueblo”.
Y es que pese a ser natural de Córdoba, Aguirre se encuentra como en casa en África, pese a que la vida y las condiciones allí no son nada fáciles. En sus experiencias de vida narra episodios espeluznantes, como enfrentarse a las balas de los soldados que están inmersos en una guerra civil que está pisoteando a su amada tierra.
Como misionero, no sólo se dedica a propagar la palabra de Dios, sino que en su congregación se ponen manos a la obra para apoyar a todos los colectivos vulnerables, mejorar sus condiciones de vida. Crean centros de atención a ancianos, a huérfanos y a mujeres que han sido mancilladas en esta sangrienta guerra.
Es crítico con la actuación que las grandes potencias acometen sobre África y la masacre que están ejecutando, arrasando con todas las materias primas a coste de la estabilidad de los 53 países que conforman este continente.
Sabe que es muy difícil que África repunte si no la dejan en paz, si no dejan de expoliar toda su riqueza y si no dejan que se desarrolle como debiera.
Por eso, está feliz de que su obra, la de todos sus colaboradores, sea visible en Ceuta y pueda dar voz a su pueblo, a todas esas personas que sufren y piden paz.






