La situación en que se encuentran los inmigrantes que esperan su intento de pase a Ceuta al otro lado de la valla es dramática. Sin alimento, presionados por los agentes marroquíes, buscan un pase a la desesperada. Así lo intentaron sin éxito tres subsaharianos en la madrugada del sábado al domingo.
Consiguieron saltar la primera de las vallas que separa Ceuta de Marruecos quedando en el espacio entre ambos muros de acero y concertinas. Allí fueron intercepatados por la Guardia Civil que procedió a su expulsión a Marruecos.
Según fuentes consultadas por este periódico solo fueron tres los varones que llegaron a saltar la primera de las vallas, desconociéndose si había un grupo mayor con el mismo propósito. Los inmigrantes presentaban cortes producidos por este primer salto tras rozarse con las concertinas. No obstante se dio orden a los agentes de servicio en la frontera de que los tres fueran expulsados a Marruecos como así ocurrió.
Aproximaciones
Las aproximaciones al perímetro se están produciendo de manera aislada en Ceuta, nada que ver con la presión registrada en Melilla en donde la población asentada en los montes es mucho mayor. Las oenegés que trabajan en Marruecos con los inmigrantes han denunciado tanto la desesperada situación en que se encuentran como las detenciones y expulsiones perpetradas en condiciones atentatorias contra su integridad.
En los últimos años las entradas a nuestra ciudad a través del salto a la valla fronteriza se han reducido hasta casi la desaparación, salvo aún caso aislado.
Se puede decir que hoy en día el noventa y nueve por ciento de los inmigrantes que llegan los hacen a través de la vía marítima, a través de distintos métodos, pero de manera principal con lancha inflables.
En Melilla los asaltos están siendo permanentes
Los últimos doce meses la situación en el perímetro fronterizo de Melilla está siendo de total tensión, sin que existan muchos días de diferencia cuando se producen asaltos a la valla por parte de los inmigrantes subsaharianos que se encuentran en Marruecos. Se vive en realidad en un estado de alerta casi permanente. Estas entradas incluso han llegado a colapsar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad hermana. Una situación que no se ha podido frenar, a pesar de las conversaciones permanentes entre el Gobierno español con su homólogo marroquí.






