Los autónomos de Ceuta se sumarán a la movilización nacional para defender sus derechos. Son los grandes olvidados, esos colectivos profesionales a los que poco se les tiene en cuenta a pesar de formar parte de los indispensables.
Esa protesta, ese movimiento reivindicativo, les servirá para mostrar cuáles son sus peticiones y derechos, buena parte de ellos nunca respetados. Esa movilización es, además, una manera de abrir las puertas al público, para que conozcan esa realidad que no siempre se tiene en cuenta.
Son muchas las familias que hay detrás de lo que para muchos es una simple etiqueta. A todas ellas hay que prestarles la misma consideración que a otros trabajadores. Y no solo por respeto, sino por esa igualdad tan manida en los discursos y que se aplica solo para lo que se quiere o interesa.
A esas familias se les asfixia, para ellas no hay mejoras. De cómo estén los autónomos dependerán los demás ciudadanos, el servicio que se les pueda ofrecer, la carestía o no del mismo.
Es una cadena en la que si se insiste en romper uno de los eslabones termina partiéndose causando más daños de los que se piensa.
Los gobiernos tienen a despreciar a quien ha elegido ser un trabajador independiente, a quien ha montado su propio negocio, al que se enfrenta cada mañana a la incertidumbre del día a día.
Esas apuestas lejos de ser compensadas y mimadas son incongruentemente pisoteadas.
Esa movilización anunciada debe ser un éxito, porque de la imagen que se dé dependerá la consideración que los políticos empiecen a tener.






