El tema de la quema de vehículos en las calles de la ciudad está convirtiéndose en un problema serio que preocupa a la población.
El último caso se dio ayer en la barriada de Loma Colmenar, donde ardieron dos coches y otros cuantos lograron salvarse de la quema gracias a la rápida intervención de los vecinos, que no dudaron en romper los cristales de los automóviles para acceder a su interior, quitar el freno de mano y moverlos para alejarlos de las llamas.
Un suceso que no es aislado y que, desafortunadamente, ha afectado a varios barrios de la ciudad en los últimos meses, generando una gran inseguridad entre los vecinos, que temen ya dejar aparcados sus vehículos al caer la noche en las calles por el riesgo que corren de encontrárselos calcinados en mitad de la noche.
Actos vandálicos de difícil atajo por parte de las autoridades, ya que los causantes no requieren de mucho tiempo para realizar el delito y, al hacerlo, habitualmente, en la oscuridad y tranquilidad de la noche, cuentan con ventaja para poder huir del escenario.
Un problema contra el que intentan lidiar de manera constante las fuerzas de seguridad y que rompe la tranquilidad de los vecinos de las distintas barriadas, pudiendo, además, tener graves consecuencias.
Sucesos que se están convirtiendo en demasiado habituales, girando en torno a una especie de vandalismo del fuego que los bomberos contienen con eficacia, evitando, hasta la fecha, daños mayores, que muchos temen que lleguen si no se consigue frenar esta ola.






