“No hay cafetería en el Hospital Universitario”. Un hecho que ha provocado denuncias de varios vecinos de Ceuta. Es el caso de una mujer que está cuidando a su abuela en el hospital desde hace más de una semana y ha explicado que el hecho de que este espacio se encuentre cerrado va más allá de no poder comprar un bocadillo.
Esta vecina ha contado que en el momento que preguntó el porqué de la cafetería cerrada, hay quienes le explicaron que lleva así desde la entrada de inmigrantes.
Además, ha expresado su indignación, un sentimiento que comparte con las personas que se encuentran en la misma situación que ella.
Días y noches sin cafetería
La situación de esta familia no es compatible con que haya una persona que pueda traer la comida a quien se quede cada turno cuidando de la abuela: “No tengo muchos familiares para relevarnos, entonces uno hace el día entero y otro la noche”.
A esto ha añadido que a la hora de “ir a comprar algo para comer, porque para tomar un café o una bebida o agua están las máquinas expendedoras, voy a la cafetería y está cerrada”. Esta situación le añade una preocupación más a la mujer: “¿Dónde voy a comer?”.
“No puedes tomarte un café, ni puedes comprar un bocadillo. Los que no somos de la barriada, no conocemos los sitios, no tenemos quien nos traiga nada, entonces ¿cómo lo hacemos para comprar un bocadillo mientras estás con tu familiar?”, ha explicado la mujer.
Asimismo, ha añadido que no entiende que teniendo una cafetería esté cerrada, porque en los alrededores no hay sitios cerca a los que pueda acudir a por algo de comer, sino que tiene que pedir por teléfono y esperar más o menos una hora a que le traigan la comida.
Pregunta sin respuesta
“He preguntado a los de seguridad, a los celadores, a médicos y enfermeros, hasta en administración y nadie sabe darme una respuesta porque nadie sabe por qué no hay cafetería”, ha explicado la vecina.
“¿A quién preguntamos?”, es la pregunta que no para de repetirse tanto esta vecina como todas las personas que se encuentran en la misma situación frente al desconocimiento de dónde ir a preguntar o qué hacer.
“No todo el mundo tiene posibilidad de que los familiares le traigan el bocadillo, o a lo mejor hay gente que entra a las 07:00 horas de la mañana y no sale hasta las 22:00 horas de la noche, y no hay ningún sitio dónde comprar un trozo de pan”, ha matizado la mujer afectada.
Este medio también ha preguntado a Ingesa sobre este déficit.
La cafetería como espacio de desconexión
Pasar noche y día en el hospital cuidando a un familiar puede suponer un gran desgaste emocional, y por ello, los momentos de desconexión son fundamentales, como lo puede ser el rato de la comida: “Bastante tenemos con la situación que tenemos en el hospital y encima no encontramos ni de dónde comprar un trozo de pan”.
“En la cafetería cojo mi comida, me siento ahí, me despejo y luego subo otra vez. Ahora me tengo que comer el bocadillo en la puerta del hospital porque dentro no apetece comer”, ha contado la vecina, a la vez que añadía que “un hospital público no puede estar sin cafetería”.
“Mi abuela es una persona mayor y mientras la están cambiando, aprovechamos para bajar a la cafetería y comer algo. Otras veces lo he hecho, he comido ahí. Pero ahora no”, ha explicado la mujer.
La vecina, una de las afectadas, ha concluido que si “puedes comprar un snack, un paquete de patatas que te cuesta un euro cincuenta. Lo voy a pagar, pero por lo menos algo que me nutra. Yo solamente quería un bocadillo y no lo encontraba. Y la cafetería cerrada a cal y canto”.







Es sencillo. No hay cafetería porque no es rentable. Si las condiciones del contrato fueran razonables y asumibles pues habría cafetería. Nadie va a poner un negocio para perder dinero.
Recomiendo ni una espera más Ceuta de mi alma, todo es mentira y acordado por éste gobierno de España con una hoja de ruta bien diseñada para asfixiar a los caballas e islamizar del todo Ceuta.
La cafetería del hospital como otros muchos servicios dejaron de funcionar porque hay que proporcionar comidas y atenciones preferentes a todos los inmigrantes en los muchos campamentos permanentes y es mucho más lucrativo económicamente trabajar para ellos al igual que lo siguen haciendo las grandes cocinas que existen en la ciudad.
Despertemos de una vez que éstos miles y miles de invasores más los cientos que ya se han marchado a la península desde el uno de Agosto han llegado para quedarse.