La proliferación de los Vehículos de Movilidad Personal, cuya máxima representación son los patinetes eléctricos, está cambiando la forma de trasladarse en nuestras ciudades y también se está convirtiendo en un peligro para otros usuarios de las vías. Su novedad los mantiene, todavía, en un limbo legal que las administraciones locales tendrán que encargarse de regular; sin embargo, el crecimiento de su uso no ha sido proporcional con las ordenanzas.
Mientras que los ayuntamientos tratan de generar normas de regulación, estos dispositivos eléctricos han estado campando a sus anchas tanto por calzadas como por aceras, llegando a ser un verdadero peligro para conductores y peatones.
Y es que no todo el mundo hace un uso responsable de estos patinetes y no todo el mundo que los usa tiene conocimientos, aunque sean básicos, de las normas de circulación.
Los patinetes eléctricos, y así lo dice la DGT, son vehículos y, por lo tanto, no pueden circular por las aceras. Es cierto que Ceuta carece de carriles bici o de espacios para poder circular con estos vehículos, pero hay maneras de circular, similares a las de la bicicletas, que no estorben al resto de usuarios de nuestras calles.
Por eso, hasta que se cree la norma, hay que apelar a la prudencia de los usuarios de los patinetes y también a la razón. Hay que entender que los patinetes eléctricos no son juguetes, son vehículos que el año pasado se vieron involucrados en 273 accidentes, en los cuales hubo hasta cinco fallecidos. No es un juego y hay que tratarlos con mucho cuidado.






