Muy madrugadores y cumpliendo con la tradición, decenas de fieles se acercaban, en la mañana de ayer, hasta la iglesia de Santa Teresa, para participar en el Rosario que cada año se lleva a cabo en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, cuya festividad se celebró ayer. Con la imagen de la Virgen como protagonista, la procesión salió del templo a las diez de la mañana, pasando por las calles del Morro y Hadú hasta volver, de nuevo, a la iglesia, en donde se oficiaría una misa.
En unos tiempos en los que la devoción escasea, los fieles, entre ellos muchos jóvenes, se acercaron a la llamada de la parroquia para cumplir con la tradición y portar a la Virgen para procesionarla. Los sones de una guitarra aportaban la música, ya que este año no se ha contado con la participación de la Banda, que en otras ocasiones sí acompañaba la procesión arropada por los vecinos de la zona. Entre los presentes se echó en falta la presencia de la Banda acompañando el paseo procesional.
El puente también debió hacer de las suyas, al notarse una menor participación de personas, aunque los que sí estuvieron ayer posibilitaron que la tradición, que fue recuperada por el padre David Gutiérrez, hace casi diez años, no se pierda.
Como es costumbre se contó con la participación de los cofrades de la Pollinica y la participación de la Hermandad del Rocío, que tienen sede junto a la Inmaculada, en la parroquia de Santa Teresa. En el acto religioso además del párroco de la iglesia estuvo presente, también, el vicario de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Juan José Mateos.
La Virgen de España, la Inmaculada, salió a la calle gracias al trabajo, ímpetu y cariño de los fieles, capaces de hacer que las procesiones y este tipo de actos tradicionales nunca se pierdan.







