La autoridad judicial ha ordenado este viernes el ingreso en prisión de dos personas tras su detención en Ceuta por la Guardia Civil en un servicio enmarcado en la lucha contra el tráfico de drogas.
Los arrestos han sido encadenados. Primero el de un hombre que pretendía el embarque en una moto donde había ocultos algo más de dos kilos de hachís.
Lo que habría quedado como algo casual dio pie a una segunda detención, al presentarse el dueño del vehículo a dos ruedas para indicar que tanto la moto como la droga eran suyos.
La Guardia Civil detuvo a ambos entregándolos en el juzgado, que ha ordenado cárcel preventiva a la espera de juicio para los dos por delito contra la salud pública.
La carambola ha combinado ambos arrestos con un mismo destino: la cárcel de Mendizábal.
Del puerto a la cárcel
Detrás de muchos de estos arrestos está la pericia de los guardias civiles, tienen experiencia en reconocer quiénes son los que pueden portar mercancía.
Generalmente su comportamiento extraño, nervioso, les delata. También sus rutas sospechosas.
Lo que para el común de los mortales puede no tener importancia, para la Guardia Civil es un indicio de que algo puede estar gestándose al margen de la ley.
Goteo de tráfico
Al margen de los pases en grandes cantidades también se producen aquellos que superan en poco los 2 kilos, son goteos de tráfico de hachís que usan motos, coches a las propias personas.
Son repetidos en el tiempo, para nada aislados y buscan sortear ese control en el puerto que ejerce la Guardia Civil.
En muchas ocasiones se mide el peso al límite para evitar la notoria importancia y la posterior entrada en prisión de los detenidos.
En este caso ambos han coincidido con el mismo resultado que les ha llevado a estar implicado en este asunto ya judicializado.






