Un axioma que siempre va unido a cualquier presupuesto de una Administración es el derecho que tiene el gobernante del establecimiento de sus prioridades políticas traducidas a magnitudes económicas por el respaldo que le ofrece la voluntad popular. Partiendo de esta premisa, desde los partidos de la oposición se puede, por supuesto, criticar esas prioridades e intentar aprobar las suyas en forma de alegaciones, pero que no se olvide nunca que quien cuenta con el apoyo popular tiene derecho a gobernar desde su filosofía, respetable como cualquier otra. El mismo consejero de Economía, Hacienda y Recursos Humanos hacía referencia en la jornada de ayer a que los Presupuestos de la Ciudad para el año que viene son, desde luego, de compromiso con Ceuta y con los ceutíes. Hay dos apartados esenciales que continúan siendo objetivo primordial como son, desde luego, la cohesión social de los ceutíes de manera independiente al lugar en el que vivan y para ello, es una cantidad importante, que un tercio de los gastos se destinen al apartado social en el amplio concepto del mismo. Pero si descendemos a quienes están en riesgo de exclusión social hablamos de unos ocho millones de euros. En situaciones de crisis económica unos partidos opinarán que es suficiente, otros que es poco, pero no olvidemos que es un esfuerzo importante el llegar a cifras como las que maneja el equipo de gobierno. Pero luego nos adentramos en otros aspectos esenciales como sería la recuperación del pulso inversor. Después de unos años de profundo bache en este apartado por el lógico cambio de filosofía, de no solicitar préstamos bancarios para la inversión, se ha necesitado la reformulación y la espera de mejores tiempo para volver a una cantidades que son muy potables. Hablamos de unos veinticinco millones de euros para el año que viene, con cifras que se irán repitiendo en ejercicios posteriores. Y un aspecto esencial ha sido la refinanciación de la parte de la deuda a medio y largo plazo para que los pagos sean lineales hasta el final de la presente década. Una refinanciación que se ha logrado sin problemas por ese buen cartel que la Ciudad tiene ante las entidades bancarias, por su sentido de cumplidora.





