Entre el punteo de la guitarra y una portentosa voz distinguía una inconfundible canción de Pablo Alborán, pero en este caso el puesto de actor principal era ocupado por una de las alumnas más brillantes del taller de música moderna.
Rodeada de sus docentes y mentores durante los últimos meses, ha sido una de las participantes en el taller que, hoy, junto al el resto de sus compañeros se ha despedido de varios meses de intenso aprendizaje. Los culpables de esta incursión y evolución en el campo musical han sido sus profesores: Miguel Ángel, Gerard y Gonzalo que les han inculcado su amor por la música.
El taller que imparte semestralmente la casa de la juventud ha contado con 15 alumnos que han tenido la oportunidad de experimentarse en el cante, la batería, la guitarra o el bajo
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