El otro acusado, peruano y presunto autor material, en busca. El dueño del bus donde estaba oculta la droga defendió su inocencia
La Sala de lo Penal número Dos de Ceuta acogió ayer el juicio contra el dueño de una empresa de transporte turístico acusado de ser el autor intelectual del pase de 416 kilos de hachís hacia la península, intento que fue frustrado por agentes de la Benemérita en la estación marítima el 27 de junio de 2011. El Ministerio Fiscal solicitó una pena de prisión de cuatro años y cuatro meses para este hombre, cuya identidad responde a las iniciales E.P.G., mientras que la magistrada juez titular del citado órgano ordenó una orden de búsqueda y captura contra el otro acusado, el presunto autor material, de nacionalidad peruana y llamado J.A.B.A., toda vez que haya desaparecido y no se conozca su paradero. Este individuo, que estaba con la condicional después de haber pasado un tiempo en prisión preventiva por esta causa, se enfrenta igualmente a 4 años y 4 meses de cárcel.
De tal manera, habrá que esperar para conocer qué deselance tiene este caso mediático, un epílogo que vendrá en forma de sentencia firme elevada por la Justicia española. De momento, el juicio celebrado en la mañana de ayer quedó visto para veredicto. Contrariamente a la solicitud elevada por el Ministerio Fiscal, el letrado de la Defensa pidió que su cliente sea absuelto del cargo que se le imputa, un delito contra la salud pública, al entender que “no hay prueba alguna de cargo suficiente como para condenar a mi representado”, dijo el abogado en su turno final de intervención. Con carácter previo, el propio E.P.G. defendió su “total” inocencia esperando que, por consiguiente, quede en libertad.
Para corroborar esta petición pudiera ser clave, y de hecho el letrado de la Defensa hizo hincapié en este punto, la declaración aportada por uno de los testigos llamados a declarar, un empleado del Hotel Parador La Muralla que, supuestamente, pudo haber visto al autor intelectual en la madrugada previa a la detención del peruano, que se alojaba en el hotel para descansar después de una larga ruta desde Marruecos. Sin embargo, este trabajador dijo “sin ninguna duda” que el acusado no era “en absoluto” el hombre que entró aquella madrugada para entregarle una llave, señalando que “pese al paso del tiempo y a que por el hotel pasan cientos de personas” el hombre en cuestión era “mayor, de unos sesenta años, y de aspecto marroquí”, características que no cumple el acusado que ayer estaba sentado en el banquillo. El hombre que entregó aquella llave pudo ser el cómplice del peruano o quien a escondidas puso la droga pero las incógnitas al respecto son varias: ¿Era el acusado de ayer quien entró en el Parador? ¿Y si no era el dueño de la empresa, quien fue entonces? ¿Actuó la persona que fuera en complicidad con el conductor o uno u otro lo hicieron por separado?
Para recordar más datos cabe destacar que el arresto del peruano, el conductor del autobús, se produjo a primera hora de la mañana del día señalado, en la misma estación de embarque, cuando los canes del servicio Cinológico de la Compañía Fiscal detectaron la existencia de droga.
Tras el registro del vehículo, modelo Touring de la casa Iveco, se localizaron 416 kilos de hachís, que estaban ocultos en los huecos laterales habilitados sobre las ruedas traseras del autobús. La droga se valoró en 649.293 euros, su índice de pureza oscilaba entre el 11,21 y el 15,17 por ciento y el vehículo intervenido se tasó en otros 40.000.






