EFE
La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha dejado visto para sentencia el juicio contra un joven acusado de un delito de receptación relacionado con un patinete denunciado previamente por robo.
Durante la vista oral, el acusado explicó que se encuentra procesado por la adquisición de un patinete que posteriormente resultó estar denunciado como sustraído, aunque aseguró que desconocía esa circunstancia cuando lo compró.
Según relató ante la magistrada, adquirió el vehículo por 290 euros a su jefe en una peluquería en Castellón de la Plana, lugar donde llevaba trabajando alrededor de dos años.
El acusado señaló que no dispone de ningún documento que acredite la compra porque confiaba en su superior.
Así, llegó a juicio la historia de este patinete de la discordia, marcada por la denuncia de un robo, su compra y la clave judicial que tendrá que determinar si se produjo un delito de receptación.
A preguntas del representante del Ministerio Fiscal, el acusado fue interrogado sobre si no le resultó sospechoso que el precio estuviera por debajo del valor de mercado.
El joven respondió que no lo consideró extraño porque se trataba de un artículo de segunda mano y porque confiaba en la persona que se lo vendió.
Asimismo, explicó que realizó la compra durante las navidades y que posteriormente lo trasladó en coche hasta Ceuta tras regresar de un viaje. Según indicó, el patinete viajaba en el maletero del vehículo.
El acusado añadió que su intención era desplazarse posteriormente a Marruecos.
Durante la vista también declaró el jefe del acusado, quien afirmó que él mismo había comprado previamente el patinete a un cliente que acudía a su peluquería.
Según su testimonio, ese cliente le explicó que quería vender el patinete porque pertenecía a su novia y no lo utilizaba. Tras adquirirlo, decidió vendérselo posteriormente a su trabajador.
El testigo indicó que pagó 200 euros por el patinete y que posteriormente lo vendió al acusado por 250 euros, ya que también le entregó el cargador. Asimismo, manifestó que no dispone de justificante de compra, aunque aseguró conservar conversaciones de WhatsApp relacionadas con la operación.
En el juicio también prestó declaración un agente de la Guardia Civil que participó en la intervención del patinete.
El guardia civil explicó que el vehículo fue localizado en la frontera del Tarajal, donde fue hallado oculto entre el equipaje que portaba el acusado.
Según relató, el patinete se encontraba escondido entre la ropa que transportaba, momento en el que el joven manifestó que lo había adquirido de segunda mano.
Por su parte, la propietaria del patinete compareció como testigo y explicó que presentó una denuncia tras la sustracción del vehículo.
Durante su declaración mostró la factura de compra, que ascendía a 599 euros. Según indicó, había adquirido el patinete en marzo del año pasado.
La mujer relató que lo tenía atado con dos candados en las proximidades del bar donde trabajaba y que fue sustraído de ese lugar meses después, concretamente en agosto.
Una vez practicadas todas las pruebas testificales, el representante del Ministerio Fiscal mantuvo su escrito inicial y solicitó una condena para el acusado por un delito de receptación.
La defensa, por su parte, interesó la libre absolución de su representado.
Tras la finalización de la vista oral, la magistrada dejó el juicio visto para sentencia.
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