María Teresa Camacho, paciente oncológica desde hace un año y nueve meses, ha decidido alzar la voz y hacer pública una situación que califica de “intolerable” y “muy grave” vivida en el Hospital Universitario de Ceuta.
Su denuncia se centra en la pérdida de la documentación necesaria para realizarle una resonancia magnética con sedación, una prueba considerada como preferente por su condición de enferma de cáncer de mama y que, según ha relatado, nunca llegó a enviarse para su gestión.
Un fallo administrativo
Camacho ha explicado que su proceso oncológico principal se encuentra controlado. “Yo ya estoy operada, mis tratamientos han ido bien, la atención en el hospital ha sido estupenda”, aclara.
Pero, en esta ocasión, se trata de un fallo administrativo con consecuencias directas sobre su salud y su tranquilidad emocional.
Durante una revisión rutinaria trimestral con su cirujana a principios de noviembre, la doctora detectó un pequeño “problema” en el pecho. Según le explicaron, se trataba de un pequeño tumor benigno en un nervio, probablemente, provocado por la radioterapia, que debía ser evaluado mediante una resonancia magnética antes de programar una intervención quirúrgica para extirparlo.
Un ataque de ansiedad
“Era el último paso, algo que se supone que no era grave, pero que había que quitar”, explica.
La resonancia fue inicialmente programada en la clínica Septem, donde Camacho acudió para realizarse la prueba. Sin embargo, al introducirla en la máquina sufrió un fuerte ataque de ansiedad provocado por claustrofobia, lo que obligó a suspenderla. Al día siguiente, informó de lo ocurrido a su cirujana, quien determinó que la resonancia debía realizarse sí o sí, por lo que se haría con sedación.
Esperas sin sentido
A partir de ese momento comenzó un proceso que, según la paciente, se convirtió en una incertidumbre, esperas sin sentido y falta de información.
Tras recoger la nueva documentación, Camacho acudió a la lista de espera y posteriormente fue valorada por la anestesista el 20 de noviembre, quien le dio el visto bueno y le aseguró que, al tratarse de una paciente oncológica, la resonancia se tramitaría como preferente y que en aproximadamente una semana recibiría la llamada para la cita.
Sin embargo, esa llamada nunca llegó. Camacho volvió a acudir en varias ocasiones a la lista de espera donde se le indició que debías seguir esperando a que la clínica Septem se pusiera en contacto con ella.
Papeles extraviados
Ante la falta de respuesta, decidió llamar directamente a la clínica, donde le comunicaron que no constaba ninguna solicitud ni documentación a su nombre.
La situación alcanzó lo que María Teresa considera el punto más grave, cuando al acudir nuevamente al hospital para pedir explicaciones, el personal administrativo le reconoció que no encontraban los papeles correspondientes a la resonancia con sedación.
"Se habían perdido"
“Me dijeron directamente que no estaban, que se habían perdido”, dice. En el sistema solo aparecía la primera solicitud de resonancia, la que no pudo realizarse por la claustrofobia, pero no existía ni rastro de la derivación posterior ni del informe de la anestesista.
“¿De verdad se pueden perder los papeles de una enferma oncológica y no pasa nada? Si yo no vengo al hospital a preguntar, sigo esperando en mi casa sin saber que nadie había enviado nada”, denuncia indignada.
Confusión entre el personal
Finalmente, y tras reconocer que la resonancia con sedación no se realizaba en la clínica Septem, como le habían insistido desde administración a pesar de que en reiteradas ocasiones la paciente les había indicado que no era la primera que se la realizaba y que este tipo de pruebas se realizan en el mismo hospital, tras 20 minutos de espera, María teresa fue llamada para volver a firmar toda la documentación de anestesia, ya que la anterior no aparecía por ningún lado.
Camacho subraya que lo más grave no es solo el retraso, sino la sensación de desamparo y la carga emocional que esto supone para una persona que ha pasado por un cáncer.
“Somos las enfermas oncológicas las que tenemos que estar pendientes de si el hospital hace su trabajo. Eso no es normal”, dice con un enfado visible.
Una denuncia pública
Aunque le recomendaron presentar una hoja de reclamaciones, decidió no hacerlo. “He puesto otras veces reclamaciones y lo único que recibes es una carta de disculpa que no soluciona nada”, explica. Por esto, ha optado por hacer una denuncia pública.
“Seguro que no soy la única que se ha visto en esta situación”, concluye.







Veréis como, una denuncia contra un ciudadano, JAMÁS se pierde... Tranquis, que para esto...
Esto es algo que no suelo entender...a diario se ven actitudes intolerantes en los centros de salud y demas...la gente no dice ni mu...y luego van al centro comercial y si un empleado se descuida por la avalancha de gente que quiere ser atendida a la vez ...y te montan un pollo,hablan d reclamaciones...y la sanidad y otras instituciones no tienen el valor de reclamar sus derechos...menuda sociedad mas hipocrita