La playa del Trampolín vuelve a ser el asentamiento tercermundista de siempre. La operación policial de envergadura puesta en marcha en Ceuta hace unas semanas de nada ha servido.
Más de 4.000 personas se reparten esos arenales después de haber vuelto a montar todas las chozas por todo el lugar sin excepción.
Es la misma imagen ya de hace unos días. La imagen cuya desaparición había celebrado la ministra Elma Saiz.
“Este es el ejemplo del país que somos, del trabajo importante del tercer sector, de las entidades y del delegado del Gobierno”, reseñó. Esas bondades han terminado estallándole en la cara a la propia ministra de Inclusión.
Un espacio en el que puede suceder de todo
Miles de marroquíes ocupan este espacio en el que puede suceder de todo, un espacio en el que no hay reglas, se agolpan los sucesos y cada día se repiten situaciones extremas.
A diario la Cruz Roja reparte miles de raciones de comida para garantizar, al menos, que reciben una asistencia diaria.
La playa del Trampolín como tal ya no existe, está llena de asentamientos en donde puede suceder de todo. La antigua fábrica de guano también acoge a muchos más, al igual que las escolleras próximas a Benítez.
Una operación policial que de nada sirvió ya que hoy existe otro Trampolín similar
La operación policial de envergadura que escenificó el Gobierno vendiendo el fin del asentamiento en el Trampolín como un ejemplo de España como país queda totalmente torcida con la visión que se ofrece hoy y todos los días.
Es uno de los puntos más tensionados y de mayor inseguridad que existen en Ceuta. Los vecinos de la urbanización más próxima, los de La Colina, denuncian sentirse inseguros ante lo que llevan aguantando desde hace semanas.
Mientras, el Gobierno de España busca espacios para acoger a los inmigrantes que siguen en la calle, sin saber siquiera a ciencia cierta cuántos pueden ser. De hecho, un informe oficial destaca que difícilmente se sabrá ese dato.
“Difícilmente puede planificarse una respuesta cuando no se tiene la cuantificación numérica de la amenaza”, se recoge en un informe del CENIF. En el mismo se insiste en que la entrada masiva “no fue un hecho aislado ni casual, tampoco se produjo por generación espontánea”.
La venta ambulante y los oficios que existen en este punto, incluso un dentista

Dentro de la playa del Trampolín se ha organizado un supermercado, barbería, venta ambulante… Un mundo al margen de todo, en el que puede pasar cualquier cosa. Hay incluso hasta un dentista.
La Policía ha tenido que intervenir ante reyertas, agresiones sexuales o enfrentamientos con agentes de seguridad. El Ministerio del Interior sigue sin ofrecer datos sobre la situación de este campamento paralelo en el que se ha convertido el Trampolín.
Los servicios municipales continúan con los trabajos en el lugar, pero sin poder tocar las chozas levantadas como una especie de viviendas. Al igual que sucedió hace unas semanas, las fuerzas de seguridad tendrán que organizar otras actuaciones para instar a traslados voluntarios de los que allí viven.
Efecto llamada sobre la playa del Trampolín
El efecto llamada en el Trampolín es un hecho, porque cada vez aparecen más inmigrantes desplazados incluso de las zonas de monte que terminan levantándose su propia tienda en este punto.
El mando único, Ángel Víctor Torres, señaló a los medios de comunicación que resulta clave poder trasladar a puntos concretos a todos los inmigrantes para empezar a planificar devoluciones. El problema que no se cuenta es que muchos de ellos no quieren marcharse de estos asentamientos, no quieren dejar el Trampolín.





