La Consejería de Medio Ambiente y Servicios Urbanos constituyó a finales del año pasado el grupo de trabajo encargado de coordinar las diferentes actuaciones para la elaboración del Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Ceuta, uno de los retos que también contempla el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que apuesta por “la implantación de medidas tendentes a disminuir las necesidades de movilidad en el interior del continuo urbano y la utilización extensiva de energías alternativas”.
La ciudad reúne casi todas las condiciones para evolucionar hacia otra forma de moverse por ella donde el vehículo particular tenga menos protagonismo en favor del transporte público, la bicicleta o caminar.
Para conseguirlo las autoridades deben atreverse a implementar medidas disuasorias, por un lado, y a mejorar las condiciones en las que operan actualmente los autobuses urbanos.
Regular la progresiva implantación de restricciones al tráfico motorizado privado en beneficio de las redes públicas de transporte no es solamente una opción, sino una obligación para poner a la ciudad al día en materia de transporte y movilidad de acuerdo con los planteamientos de la Unión Europea y teniendo presentes los requisitos de las ciudades sostenibles.
El encarecimiento de los combustibles puede ser, en este caso, un incentivo más para acelerar esta transformación necesaria en la cotidianidad local.






