La Guardia Civil está para todo, pero, siempre, para atender al ciudadano. Eso ha ocurrido en Ceuta, en donde agentes del Instituto Armado han procedido al auxilio y protección de una mujer de 85 años de edad, una anciana que se encontraba en una situación de precariedad en su domicilio.
Son estos servicios los que más dignifican la profesión y la que demuestra cómo es de humana la Benemérita, un auténtico orgullo.
La intervención comenzó cuando la anciana se personó en la Delegación del Gobierno con evidentes signos de desorientación y deterioro cognitivo. Allí estaba la Guardia Civil.
Al presentar esos síntomas compatibles con la demencia, los agentes pertenecientes a la unidad del Servicio de Protección y Seguridad (SEPROSE) de la Guardia Civil procedieron a identificarla y acompañarla a su domicilio para garantizar su seguridad.
La realidad en la que vivía la anciana y que motivó la actuación de la Guardia Civil
Una vez en el interior de la vivienda, los guardias civiles pudieron constatar la crítica realidad en la que vivía esta anciana.
La mujer residía completamente sola y el inmueble presentaba un estado de abandono absoluto: falta de suministros básicos, acumulación de suciedad y una alarmante carencia de condiciones mínimas de habitabilidad e higiene.
Hechos graves que afectaban a la anciana en su propio hogar
Ante la gravedad de los hechos y el estado de vulnerabilidad de la anciana, la Guardia Civil informa de inmediato a la central de emergencias (112) para coordinar la asistencia sanitaria y se proceda a informar formalmente a los servicios sociales municipales.
“La labor de auxilio humanitario y la atención a nuestros mayores son pilares fundamentales de la vocación de servicio de la Guardia Civil, especialmente en zonas done la soledad no deseada puede derivar en situaciones de riesgo vital”, expone el Instituto Armado en una nota de prensa remitida a los medios.






