Las obras en la frontera del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, siguen su curso intentando amoldarse a una futura arquitectura que permita una mayor agilidad en el tránsito, así como ganar en seguridad.
Es lo que pretende el Gobierno de España que ya se ha marcado una agenda de plazos e inauguraciones incumplidas. La Delegación asegura que se van acatando las previsiones, aunque ya en octubre de 2023 se aseguraba que en este primer trimestre del año comenzaría a implantarse la frontera inteligente algo que no se ha hecho.
Para eso todavía queda. Entre las actuaciones que se prevén acometer está antes el derribo de las instalaciones que ocupa la Guardia Civil junto a Aduanas y Sanidad Exterior.
El proyecto contempla su demolición para hacer una estructura nueva. Cuando esas labores comiencen -se espera que dicha labor no tarde- los funcionarios de estas áreas ocuparán los grandes módulos tipo caseta ubicadas justo al lado.
La actuación, de envergadura, vendrá a sumarse a las contempladas en el proyecto inicial para la adecuación de las actuales infraestructuras al paso del nuevo Tarajal.
Desde Delegación se indica que una vez se acometen las actuaciones propias de obra, es decir las infraestructuras planteadas en el proyecto, se continuará con los sistemas informáticos y la activación de las medidas de reconocimiento facial, entre otras.
Todas estas actuaciones dependen, no obstante, de cómo se vayan librando las distintas partidas económicas. El plan prevé diferenciar el tránsito de los grupos que cruzan Tarajal para ganar así en agilidad.
Habrá distintos filtros de acuerdo a los grupos de ciudadanos que pasan de un país a otro, lo que permitirá ganar en agilidad. Por ejemplo, en el caso de los trabajadores transfronterizos son siempre el mismo grupo.
Para la Policía Nacional resultaría efectivo canalizar su entrada y salida prácticamente de manera automática, lo que evitaría no solo ganar tiempo en las identificaciones que serían automáticas sino también evitar que se incumpla la ley pernoctando en la ciudad, algo que es motivo de sanción administrativa.
De momento, para aspirar a ese nuevo Tarajal todavía falta. Quedan por acometer obras que afectan a las propias infraestructuras antes de adoptar medidas tan eficientes como el reconocimiento facial.
En este primer trimestre de 2024 quería implantarse ya esa suerte de nuevas cámaras, sensores y medios adecuados para identificar a los que cruzan solo mostrando su rostro, pero habrá que esperar al desarrollo de las actuaciones y a la liberación de las partidas económicas que lo permitan.
El último anuncio del Ministerio del Interior cifraba en 6,8 los millones para el paso fronterizo, sumados a los 10,03 para el de Beni Enzar en Melilla.
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