El Novio de la Muerte sonaba como nunca en el cuartel de García Aldave, en Ceuta. En ese salón comedor se escuchaba a través de unas voces marcadas por el sentimiento de unos hombres y mujeres que acaban de perder a uno de sus compañeros.
La ausencia del capitán enfermero, Álvaro García Jiménez, víctima de la tragedia ferroviaria en Adamuz, ha sido un mazazo para quienes integran el Tercio Duque de Alba II de la Legión. Hombres y mujeres que son familia.
Entre las distintas escenas que han conformado el acto de honras fúnebres celebrado en su recuerdo, sin duda a todos los presentes ha impactado ese Novio de la Muerte, que, sin ser el himno de la Legión, ha terminado convirtiéndose en su santo y seña.
Con el féretro cubierto por la bandera de España y rodeado de flores, con todos los presentes mostrando el respeto debido al compañero, el Novio de la Muerte ha sonado con la emoción que nace de ese sentimiento de pesar ante la pérdida de un joven, de solo 32 años, que deja un recuerdo imborrable en todos los que le conocían.

La pérdida del compañero que marca a la Legión
Ese Novio de la Muerte es símbolo de la Legión, forma parte de la esencia, marca a cualquiera de sus integrantes y hoy, más que nunca, se ha entonado con fuerza en honor, en recuerdo y admiración hacia el capitán enfermero.
Fue este pasado jueves cuando se conoció que la tragedia en Adamuz sumaba un nuevo capítulo doloroso tras la localización del cuerpo sin vida del capitán del Tercio Duque de Alba II de la Legión de Ceuta, que formaba parte de las personas desaparecidas tras el siniestro.
Álvaro García Jiménez era la víctima mortal número 45 de este siniestro. Así lo confirmaban fuentes de la Delegación del Gobierno.
El legionario acababa de regresar de una misió.






Emotivo acto castrense. Mis condolencias a familiares, personas allegadas y compañeros. Reciban un fraternal y gran abrazo de mi parte. Descanse en paz. La muerte no es el final.