“No somos marionetas, somos personas con voz y voto”; “Las obras ya, queremos taller”; “Tenemos derecho a reivindicar lo que nos pertenece”.
Éstas eran algunas de las consignas que las usuarias de los talleres del Centro Asesor de la Mujer lanzaban ante la puerta de estas dependencias, reivindicando el reinicio de los cursos que se paralizaron en abril debido a las condiciones de las instalaciones, que requieren de una intervención urgente. “Necesitamos nuestro espacio porque aquí nos sentimos bien y encontramos quien nos apoye. Los talleres nos vienen muy bien porque las que estamos solas necesitamos venir aquí y sentirnos útiles”, explica una de las afectadas, Teresa Sánchez. Las promesas de mejora de las instalaciones del CAM no terminan de llegar y ayer un grupo de unas 50 mujeres se concentraron ante la puerta del edificio para reclamar una pronta solución. “Nos llevan engañando desde hace muchos años y ya no podemos más. No nos han hecho caso hasta ahora que van a empezar las obras porque las elecciones están cerca”, explica Paula López. Obras incompletas con arquetas deficientes, baños inutilizados, humedad y suelos abiertos forman parte de una serie de problemas que aún no se han solucionado y que, en muchos casos, es el escape hacia una vida mejor de muchas de estas mujeres. “Necesitamos estos talleres porque a mí me han quitado medio vida”, se lamenta María Muñoz. Los talleres de gimnasia, cerámica, costura, teatro, danza o sevillanas se han visto afectados por las deficiencias del edificio, cuya reparación vienen reivindicando estas usuarias desde hace meses. “Desde que empezamos hay problemas porque el edificio está mal hecho y sólo han puesto parches. A Rabea Mohamed y a los demás no le importamos nada. Están sentados en sus despachos y nos ignoran. No tenemos derecho a nada”, se queja María del Carmen Molina. La consejera de Asuntos Sociales, Rabea Mohamed, se reunía con una representación de las afectadas para transmitirle un mensaje de esperanza: las obras darán comienzo el lunes. Mientras, la Ciudad intenta acondicionar otros espacios donde continuar los talleres. Las obras tienen un periodo de ejecución de tres meses y se está estudiando la posibilidad de acometer las mismas, simultáneamente al desarrollo de los cursos. “Si los técnicos indican que no hay peligro para la integridad física de las personas, se desarrollarán los cursos. En caso contrario, habrá que esperar a que finalicen las obras y se buscarán alternativas de otras instalaciones como el teatro del Revellín o el pabellón de La Libertad”, apuntaba Mohamed. En caso de que no se cumplan las expectativas de las usuarias, estas mujeres ya han anunciado una manifestación para el próximo jueves.






