Lo que no se puede hacer ahora es poner en peligro una fórmula que estaba dando buenos resultados.
En un momento determinado, la Ciudad reflexionó sobre los Planes de Empleo y determinó que dedicar todos los esfuerzos a personal sin cualificación profesional, al final venía a distorsionar el verdaderamente fundamento de las políticas activas de empleo, que no es otra que dar una oportunidad a personas desempleadas para que, con posterioridad, a su contratación pudieran entrar en el circuito del mercado laboral. Muchos han llegado a apuntar que los Planes de Empleo se habían convertido en una fórmula para que personas en el desempleo contarán con una mayor ayuda económica durante una serie de meses. Dentro de esa reflexión se buscó una solución intermedia que apuntaba a dar también cabida a personas con formación, bien formación media o superior, que también se encuentran en el desempleo y que de esta manera tendrían una oportunidad de experiencia profesional durante un tiempo, aparte de la lógica retribución. Ahora, con algunos cambios que se están apuntando resulta que nos podemos encontrar con más de un sesenta por ciento de personal de baja cuantificación. Todo está en su justo equilibrio, por tanto entiendo que se debería repensar algunos de esos baremos y criterios que han sido expuestos con claridad.





