Ocurrió en Ibiza pero es un aviso para que cualquier persona, incluyendo los vecinos de Ceuta, estén al tanto de lo que puede ocurrir y de lo que puede llegar a costar el uso de redes sociales o grupos de chat para informar sobre un control de tráfico.
Y es que el dar aviso a alguien sobre la presencia de un punto de verificación de vehículos y personas de la Guardia Civil puede terminar en una multa por el orden de los 30.000 euros (aunque en casos de reincidencia extrema o seguridad nacional las sanciones administrativas pueden escalar).
De acuerdo con la información publicada por elperiodico.com, este mismo mes la Guardia Civil denunció a una mujer tras la publicación de información sobre un control en la carretera de Santa Eulària. Esto tras notar una sospechosa reducción de tráfico justo después de haber tenido esta interacción.
Ante la duda, decidieron acceder a un grupo de Telegram creado por los usuarios para estos fines y se dieron cuenta del mensaje de las conductoras. Una vez comprobado que se trataba de ellas, se levantó el acta de denuncia citando el artículo 36.23 de la Ley Orgánica 4/2015 de protección de la seguridad ciudadana, que contempla sanciones que van desde los 601 hasta los 30.000 euros.
De acuerdo con lo que se indica en este apartado, se prohíbe expresamente “el uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal”.
A finales de 2024, la Dirección General de Tráfico (DGT) señalaba que “si antes lo habitual cuando ibas conduciendo era dar las luces para advertir a los vehículos, ahora esos avisos llegan a través de grupos en redes sociales”, advirtiendo que “logran así esquivar los radares y los controles, lo que está influyendo de forma muy negativa en la seguridad vial”.
El teniente coronel Antonio Hidalgo Romero, máximo responsable de la ATGC en Galicia, hacía alusión en esta publicación de la DGT a que “todos estos grupos evolucionaron mucho con la pandemia, cuando se establecieron limitaciones a la movilidad”. En la actualidad, el 90% de los mensajes que se cruzan en esos grupos son relativos a la ubicación de patrullas.
Hidalgo Romero indicaba que estos canales “son muy dinámicos porque van radiando los movimientos de las patrullas” y que “en realidad, los guardias civiles hemos pasado de controlar a ser controlados”.
Y es que ahora WhatsApp permite grupos de hasta 1.024 miembros, mientras que en Telegram pueden llegar hasta 200.000. “Son muy efectivos, muy estructurados y funcionan por comarcas”. Según apuntaba, esto es especialmente complicado con los conductores más jóvenes por su mayor uso de plataformas digitales para eludir la vigilancia en carretera.
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