La familia real de Marruecos enfrenta una compleja batalla legal tras la reclamación presentada por Jane Benzaquen, una mujer belga-israelí de 72 años que asegura ser hija biológica del difunto rey Hasán II y, por tanto, hermanastra del actual monarca, Mohamed VI.
El caso, del que informa el diario El País, ha reabierto un capítulo desconocido de la historia personal del anterior soberano y plantea un inusual conflicto judicial con dimensiones internacionales.
Un romance secreto en el Casablanca de los años 50
Según la versión de Benzaquen, su madre —una joven dependienta marroquí— habría mantenido en torno a 1951 una relación sentimental con el entonces príncipe heredero Hasán, varios años antes de que este ascendiera al trono.
La mujer recuerda que su abuela relataba cómo un Mercedes de lujo recogía a su madre cada semana en el barrio donde vivían en Casablanca. Poco después de quedar embarazada, la joven fue enviada a Bélgica, donde se casó con un hombre local, Raoul Jossart, quien reconoció a Jane como hija legítima.
La supuesta hija del monarca sostiene que, aunque durante años desconoció su verdadera identidad, una “revelación” en los funerales de Hasán II en 1999 la llevó a iniciar su búsqueda. “Reconocí mi propio rostro en el suyo”, ha explicado en entrevistas a medios internacionales.
De Marruecos a Israel, y de la duda al litigio
Criada en Bélgica y con ascendencia judía, Benzaquen emigró a Israel a los 18 años, donde obtuvo la nacionalidad y sirvió en el ejército. Tras la muerte de Hasán II, presentó en tribunales israelíes una demanda de reconocimiento de paternidad y compensación económica, pero el caso fue desestimado en 2008.
Más tarde, la mujer acudió a la justicia belga, respaldada por el abogado Marc Uyttendaele, conocido por el caso de Delphine Boël, la escultora que logró ser reconocida como hija del rey Alberto II de Bélgica.
En una primera fase del proceso, una prueba de ADN descartó la paternidad de Raoul Jossart y señaló un origen genético vinculado al Magreb y Oriente Próximo.
Obstáculos legales en Marruecos
La defensa de Benzaquen se topó con un muro jurídico en Marruecos. El país no contempla la obligación de someterse a pruebas de paternidad, y las reformas del Código de Familia (Mudawana), presentadas hace más de un año, no incluyen disposiciones que permitan reclamar el apellido paterno o derechos hereditarios en estos casos.
El Consejo de Ulemas, la máxima autoridad religiosa del reino, determinó además que las pruebas de ADN para determinar filiación son contrarias a la sharía, cerrando la vía legal dentro del país.
Un nuevo frente en Estados Unidos
Ante la imposibilidad de avanzar en Europa o Marruecos, el abogado de Benzaquen trasladó el caso a Estados Unidos. A finales de 2025 presentó una solicitud ante un tribunal federal de Nueva York para que el Hospital Mount Sinai, donde Hasán II fue tratado antes de morir en 1999, entregue muestras o datos médicos que pudieran servir para un análisis genético.
Sin embargo, como recoge El País, las leyes estadounidenses de privacidad médica impiden divulgar información sin consentimiento del paciente o de su familia directa. Este marco legal ha complicado la solicitud, dejando el caso en una situación de incertidumbre judicial.
La reacción del Palacio Real
La familia real alauí ha respondido con contundencia. Además de denunciar a Benzaquen por intento de extorsión y estafa, encargó a la consultora británica RSI Forensics un análisis morfológico de imágenes para evaluar el parecido físico entre la demandante y Hasán II.
El informe concluyó que las coincidencias “son compatibles con un parecido casual entre individuos no emparentados” y “ofrecen un apoyo limitado a la existencia de una relación biológica”.
Los abogados de Benzaquen consideran este informe una estrategia para retrasar las pruebas de ADN en Bélgica y desacreditar su testimonio.
Una batalla entre memoria y poder
Benzaquen, hoy jubilada y residente en Israel, ha declarado que el proceso no responde a intereses económicos, sino a la búsqueda de su identidad. “Mi pasado era una caja de Pandora que no quería abrir, pero necesitaba conocer la verdad”, ha afirmado en declaraciones reproducidas por El País.
Mientras el caso avanza en tribunales estadounidenses y europeos, la reclamación amenaza con reabrir un debate sobre la transparencia de la monarquía marroquí y sobre los límites entre la ley civil y la autoridad religiosa en el país.
En palabras de una fuente próxima al entorno legal consultada por el diario español, la disputa podría marcar un precedente si un juez extranjero ordena el uso de pruebas genéticas de un miembro fallecido de la realeza marroquí, un escenario hasta ahora inédito.
Por el momento, el caso de Jane Benzaquen sigue envuelto en un complejo entramado jurídico y diplomático que combina elementos personales, históricos y religiosos, y que mantiene a la familia real marroquí bajo una atención mediática sin precedentes.







Pues no sé si será hija biológica de Hassan II pero hermana del Mohamed VI seguro. Ahora los sionistas criminales dirán que Marruecos también les pertenece.