El diario.es, en su edición del 6 del actual mes de febrero, reproduce las declaraciones del presidente de Extremadura, José Antonio Monago, en relación a las balanzas fiscales. El señor Monago ha pedido “sentido común” y completa sus declaraciones con la lapidaria expresión de que “España se convierta en un mercado de judíos” en el que “cada uno va lo suyo”.
No cabe duda de que el presidente de Extremadura debe ser de los que mantiene la idea de que, en su propia comunidad autónoma, también imperó en 1492, que no fue sólo el año del fin de la Reconquista y del Descubrimiento de América, sino también de la expulsión de una gran masa de españoles, cuyo delito imperdonable fue el ser judíos.
He leído y releído la noticia, pues me temía que hubiera algún lapsus en la interpretación y en lugar de “ha pedido sentido común”, lo que quisiera decir es que, con su expresión “mercado de judíos” en el que “cada uno va lo suyo”, el señor Monago “ha perdido el sentido común”.
Si repasáramos la historia más reciente en nuestro país, comprobaríamos como S.M el Rey Alfonso XIII, ya había condecorado, en premio a su conducta ejemplar calificada de generosa e inteligente, a D. Moisés Elbaz, cuya vida dedicada primordialmente al servicio de la caridad a favor de los desheredados de cualquier raza o religión, no llevaría al señor Monago a proferir la expresión de “mercado de judíos” en el que “cada uno va lo suyo”.
Más recientemente, en 1990, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que es concedido a aquella persona o personas, o institución, cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad, fue concedido precisamente a las Comunidades Sefardíes.
No cabe duda de que las expresiones de los políticos son diametralmente opuestas cuando las realizan de cara el mercado interior o las que emplean en las relaciones internacionales pues, en su viaje a Israel en junio del pasado año, llegó a manifestar el señor Monago que el objetivo de esta jornada, además de conocer estas experiencias de innovación de primera mano, era: “estrechar los contactos para que en las próximas fechas se siga intensificando la relación entre Extremadura e Israel y que en el futuro se plasme en acuerdos sólidos de cooperación”. Evidentemente, entonces, no hablaba de que “cada uno va a lo suyo”.





