La vida presenta en ocasiones obstáculos difíciles de superar, y en este punto se encuentra Mohamed Tamghit, un marroquí de 50 años que lleva 9 meses sin empleo y con su hija de 6 años con Síndrome de Down bajo su cuidado en Ceuta.
No cobra ninguna ayuda, está solo en Ceuta y solamente Cáritas le presta atención. La única forma que ha visto viable para obtener algún ingreso es vender sus panes caseros, un oficio que aprendió en su anterior trabajo, el de panadero, a lo que se ha dedicado toda una vida.
Lleva tres años sin ver a su mujer y a sus otros dos hijos, de 12 y 14 años, por cuestiones burocráticas, comunicándose con ellos a través de videollamadas de Whastapp.
Mohamed vive sin empleo desde hace nueve meses. Actualmente, se encuentra en busca de un precontrato que le permita gestionar las trabas burocráticas e intentando encontrar cualquier camino que le guíe hacia una solvencia económica que pueda mejorar la situación que enfrenta junto a su hija.
Mohamed se ha dedicado al oficio de panadero durante toda una vida. Comenzó a trabajar en panaderías siendo menor de edad, en Marruecos, y en su llegada a Ceuta hizo lo propio en el Príncipe durante 3 años.
Nadie se ofrece a realizarle un contrato que regule de una vez por todas su situación, tesitura que lo tiene al borde de la desesperación.
Como ha explicado el propio Mohamed, solamente Cáritas le ofrece ayuda en ocasiones, pero por el momento no puede hacer frente a los gastos, añadiendo el agravante de tener que cuidar a su hija, quien necesita atenciones constantes.
Solamente por las mañanas, cuando está en el colegio, tiene tiempo para poder buscarse la vida en solitario.
Tras nueve meses sin un sustento, ha visto necesario alzar la voz para gritar ayuda. Mohamed Tamghit no pide limosnas, sino una colaboración ciudadana para comprar sus panes, que pueden ser encargados a través del número de Whatsapp +34 603 83 68 45; o acudir directamente a Hadú, donde se establece, junto al carnicero de la zona.
Mohamed elabora distintos tipos de pan, riquísimos todos. Lo precios oscilan entre los 30 céntimos y 1 euro, habiendo paquetes de cinco panecillos por 1,50 euros.
El marroquí tiene su permiso de residencia caducado, lo que le complica su paso a Marruecos, habiendo perdido ya 3 años de vida junto a su esposa y sus otros dos hijos.
Su hija menor, Hidaya, de 6 años, con la que se encuentra en Ceuta, tiene pendientes temas médicos en España: tiene Síndrome de Down y problemas de corazón.
Por su parte, su esposa, quien se encuentra en Tetuán, tampoco tiene permitido el pase a Ceuta, lo que desemboca en una difícil situación para ambos.
Su hija ha enfrentado una lucha constante para salir adelante e incluso estuvo ingresada durante meses tanto en el hospital de Jerez de la Frontera como en el Puerta del Mar de Cádiz.
Hidaya es la que más está padeciendo la separación. Esta niña no entiende por qué tiene que estar lejos de su madre y no puede darle un simple abrazo.
Su hija está escolarizada en Ceuta y Cruz Roja se encarga del transporte de esta hasta el centro educativo y del regreso a casa.
Mohamed sigue esperando ser escuchado por unas administraciones que solo le han cerrado la puerta. A pesar de su insistencia y de llevar papeles, siempre es rechazado y no consigue ese permiso de residencia que le dé posibilidad de respirar tranquilo y reencontrarse con su familia, a quien anhela.
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