El Pleno de la Asamblea de Ceuta ha guardado un minuto de silencio este lunes por los 42 fallecidos en el mar. Jóvenes, pero también niños, que murieron ahogados en el intento de llegar desde Marruecos a nuestra ciudad.
Justo antes del inicio de la sesión plenaria para debatir los Presupuestos 2026, a propuesta de Ceuta Ya!, ha tenido lugar este minuto de silencio para recordar a los hasta 42 fallecidos en este 2025. El último, la semana pasada en aguas del Recinto.
Es el mayor número de fallecidos ocurrido en Ceuta, en casos asociados a la inmigración. Detrás de cada caso hay una historia fracasada en el intento por abandonar el otro lado del paso.
“Guardamos un minuto de silencio en recuerdo emocionado de las personas que pierden la vida, en recuerdo a las personas que intentan llegar a nado a la ciudad”, ha expuesto el presidente de la Ciudad, Juan Vivas.
Un gesto, pero sin solución porque se puede hacer más y no se hace
En recuerdo a todos esos fallecidos, ha tenido lugar este minuto de silencio. Un gesto simbólico que no sirve para evitar la gran deuda que tiene Ceuta con la inmigración y los recursos que puede haber para ayudar a la identificación de cuerpos.
No existen cámaras congeladoras, tampoco un tanatorio. Por eso, precisamente por la falta de recursos, no se puede aguantar durante tiempo un cuerpo sin vida, habiéndose producido casos en los que, una vez enterrada la persona, ha aparecido un familiar intentando proceder a su traslado a su tierra para que su familia lo velara.
El minuto de silencio es un gesto, pero urge la adopción de medidas efectivas para realmente ayudar a esas familias.
Antes del minuto de silencio, el diputado no adscrito Navil Rahal ha abandonado el salón de plenos. No ha dicho nada, pero su gesto es una protesta silenciosa ante la hipocresía de una institución, de una clase política que mira hacia otro lado cuando puede hacer mucho más que guardar 1 minuto. De hecho, ni siquiera se han dispuesto máquinas congeladoras como se prometió.






