El pasado miércoles comenzó la 55 edición del Festival Flamenco de Ceuta, una cita ya tradicional que culminará este viernes con el concierto de Miguel Poveda en las Murallas Reales.
El mismo comenzará un poco más tarde de lo previsto inicialmente y finalmente será a las 23.00 horas. Un cambio motivado para evitar la coincidencia con el partido de la Selección Española de Fútbol en el Mundial.
De esta manera, los ceutíes podrán disfrutar de este reconocido cantaor de flamenco, que destaca por su capacidad para fusionar el cante tradicional con la copla, el tango y la poesía,
Miguel Poveda será el encargado de poner el broche de oro al 55 Festival Flamenco de Ceuta con un concierto de que espera que todos “se vayan con el alma llena”.
Así lo ha expresado en esta entrevista con El Faro, donde hablamos de su trayectoria, el flamenco y las nuevas generaciones de artistas.
–Este viernes vuelve a encontrarse con el público de Ceuta. ¿Qué pueden esperar los asistentes de esta actuación y qué espera vivir usted?
–Que voy con muchas ganas porque Ceuta no es lugar al que vaya con mucha frecuencia y quiero ofrecer un concierto que deje satisfecha a toda la afición del festival y también a las personas que se acerquen desde otros lugares o vayan a escucharme por primera vez.
–Lleva más de tres décadas sobre los escenarios. ¿Qué ha cambiado más en Miguel Poveda, el artista o la persona?
–En la parte artística sigo fiel a la autoexigencia para dar lo mejor cuando salgo a un escenario, siento cada vez más responsabilidad y compromiso porque son casi 40 años de profesión y cuando canto se notan esos años de experiencia y madurez. A nivel personal he cambiado mucho más, me he mudado muchas veces de piel dejando atrás otros migueles que ya no reconozco ni me representan en gran medida, solo en el entusiasmo por la vida y en que me he considerado siempre un buen ser humano.

–Este concierto forma parte del ya tradicional Festival Flamenco de Ceuta, ¿qué cree que nunca debería perder el flamenco, por mucho que evolucione?
–Su esencia y amor por la tradición, afortunadamente hay una generación que cuida con mimo el legado de los maestros, aunque es normal que cada artista quiera aportar su personalidad, pero creo que es positivo para que este arte siga vivo.
–Siempre se dice que el cante nace de la verdad. ¿Se puede cantar bien un día en el que uno no está emocionalmente bien?
–Si, porque el flamenco te da todas las herramientas para que expreses tu dolor y todos los sentimientos que encierra un ser humano.
–El flamenco vive un momento de gran visibilidad entre los jóvenes. ¿Cómo observa esa nueva generación de artistas?
–Con un espíritu de celebración porque ponen en valor un arte que en ocasiones se ha pensado que solo era para personas de avanzada edad.
–Después de tantos escenarios, ¿qué sigue poniéndole nervioso antes de salir a cantar?
–Sí, los nervios no se van nunca y se siente mucha responsabilidad, cada vez más, pero también, con el tiempo, he desarrollado otras herramientas que me ayudan a controlarlo y disfrutar del privilegio de poder cantar y hacer música.

–¿Hay alguna canción que, por mucho que la interprete, siga emocionándole igual que la primera vez?
–Todo el cante me emociona siempre, soy una persona que se emociona con facilidad y el flamenco es una música tan grande que siempre encuentro rincones que me llevan a la lágrima.
–Si pudiera darle un consejo al Miguel que empezaba con apenas veinte años, ¿cuál sería?
–Que no todo el mundo es bueno, hay que protegerse, no vivir con desconfianza, pero tampoco con absoluta confianza, aunque sobre todas las cosas, le diría que no pierda el tiempo y dedique el máximo posible en formarse a todos los niveles.
–Cuando termine el concierto en Ceuta y se apaguen las luces, ¿qué le gustaría que el público recordara de esa noche?
–Que guarden en su corazón todo aquello que les haya emocionado, que se vayan con el alma llena y felices de haber acudido a nuestro esperado encuentro o, mejor dicho, reencuentro. Ojalá así sea.






