Las Murallas Reales de Ceuta han vivido un auténtico viaje al pasado en la tarde noche de este domingo de la mano del Festival Ochentero, que ha puesto sobre la mesa las canciones de toda una vida y que han marcado a varias generaciones.
Nacha Pop, La Guardia, Rafa de la Unión, Javier Ojeda y un tributo a El último de la Fila son los artistas que conformaban el cartel de la noche y quienes han ido pasando por el escenario para hacer disfrutar al público con sus canciones y su música.
◼️Nacha Pop: "Ceuta me parece un sitio novelesco, de película".
➡️ El cantante nos cuenta su visión sobre la ciudad de Ceuta antes de subirse a los escenarios de las Murallas Reales para hacer disfrutar al público con el Festival Ochentero
📍 Tienes toda la información en El… pic.twitter.com/SVYz1RUMub
— El Faro de Ceuta (@ElFarodeCeuta) July 26, 2026
Entre los asistentes había personas de todas las edades con ganas de dejarse llevar por la música en directo y la magia de las canciones, que hacen olvidar el presente y viajar por los recuerdos.
Con todo ello, se ha vivido una noche inolvidable, llena de ritmo y sabor ochentero, que ha permitido al público volver al pasado sin moverse del sitio.
Apertura de puertas
A diferencia del resto de conciertos que han tenido lugar en las Murallas Reales este verano, el Festival Ochentero tenía previsto su inicio a las ocho y media de la tarde, cuando el sol aún no había comenzado a caer.
Y es que, por delante había varias horas de música en directo y muchos grupos esperaban para pasar por el escenario con ganas de entregarse a su público.
Así, un poco más tarde de las ocho de la tarde, y con algunos ceutíes haciendo cola en el exterior de las Murallas Reales desde hacía rato, las puertas del recinto se han abierto y los primeros seguidores de la música ochentera han comenzado a pasar al interior.
Poco a poco, el Patio de Armas se ha ido llenando de público, buen ambiente y, sobre todo, ganas de pasarlo bien.
Con ganas de disfrutar el momento
Antes de que sonara la primera canción, el ambiente ya dejaba entrever que la cita iba a ser especial. Entre el público se podían ver grupos de amigos, parejas y familias que no querían perderse una noche dedicada a los grandes éxitos de los años 80.
Muchos de ellos confesaban haber vivido su juventud escuchando las canciones de Nacha Pop, La Guardia o Javier Ojeda y aseguraban que el festival era una oportunidad perfecta para volver a revivir aquellos años. Otros, en cambio, acudían acompañando a sus padres o familiares para descubrir en directo unos temas que han trascendido generaciones.
Había quienes incluso recordaban conciertos de estos artistas décadas atrás y esperaban volver a emocionarse con canciones que siguen formando parte de la banda sonora de sus vidas.
El tributo a El Último de la Fila abre el festival
Cuando ya todo estaba preparado para inicio, los integrantes de la banda tributo a ‘El último de la Fila’ han aparecido por el escenario desatando la ovación del público.
Todos estaban preparados y dispuestos a vivir una noche inolvidable y así lo se han hecho saber a los artistas desde el primer momento.
Los primeros acordes bastaron para que los asistentes comenzaran a cantar y a acompañar cada canción con aplausos. El repertorio hizo un recorrido por algunos de los temas más emblemáticos de la mítica banda de Manolo García y Quimi Portet, despertando la nostalgia entre quienes vivieron aquella época y sorprendiendo a los más jóvenes que también conocían las letras.
Varias horas de música en directo
Tras el homenaje a El Último de la Fila, el escenario de las Murallas Reales continuó recibiendo a algunos de los nombres más representativos del pop y el rock español de los años ochenta.
Nacha Pop; Rafa Sánchez, vocalista de La Unión; Javier Ojeda, voz de Danza Invisible; y La Guardia irían sucediéndose sobre el escenario en una velada que mantuvo al público entregado de principio a fin. Cada artista interpretaría algunos de los temas que marcaron una época y que, décadas después, siguen sonando con la misma fuerza.
Con todo ello, el Festival Ochentero ha vuelto a demostrar que la música tiene la capacidad de detener el tiempo y transportar al público a otras épocas. Durante varias horas, Ceuta ha dejado atrás el presente para sumergirse en una noche llena de recuerdos, emociones y canciones que siguen formando parte de la historia de la música española.





