El futbolista del Real Madrid, Brahim Díaz, cuyo nombre de origen árabe significa “padre de multitudes”, ha logrado despertar una gran pasión entre sus numerosos seguidores en Ceuta y en todo el Mediterráneo, especialmente desde que en 2024 comenzó a ser sentido como un ídolo propio en Marruecos. Esta conexión tan profunda con la región se fundamenta en un detalle biográfico clave: el padre de Brahim nació en Melilla, un dato que vincula directamente el éxito internacional del jugador con las raíces de la ciudad hermana y que refuerza el sentimiento de orgullo entre las multitudes que celebran sus goles y corean su nombre.
Este reportaje de Carmen González compartido por El Faro de Ceuta y publicado originalmente en El Faro de Melilla, explica con detalle cómo se conecta la historia de este ídolo internacional con la ciudad autónoma de Melilla:
Sufiel Abdelkader Mohand vino al mundo en Melilla en 1981. Su historia es la de tantas familias que han hecho de esta ciudad frontera un punto de partida, un lugar donde se cruzan culturas, acentos, tradiciones y aspiraciones. Abdelkader pertenece a la segunda generación española de una familia procedente del otro lado de la valla, una expresión que en Melilla no es metáfora, sino realidad. Sus abuelos cruzaron ese límite poroso —tanto físico como cultural— y echaron raíces en un territorio donde la identidad se construye a base de mezclas.
Si Melilla fue el origen, la Costa del Sol fue el siguiente capítulo. La familia dio el salto a Málaga cuando Sufiel aún era un niño, siguiendo el camino de muchos melillenses que buscaron oportunidades en la península. Allí, Abdelkader intentó cumplir un sueño que no llegó a materializarse: ser futbolista profesional. No lo consiguió, pero el fútbol nunca se marchó del todo de su vida. A veces, los sueños no se rompen, solo cambian de portador.
Con apenas 17 años fue padre de Brahim. Se casó con Patricia, una joven malagueña, y juntos fundaron una familia que simboliza a la perfección la España mestiza y contemporánea: los Abdelkader Díaz. En esa casa convivieron desde el principio dos herencias culturales que nunca se entendieron como opuestas. La españolidad de Brahim es indiscutible, como también lo es la vinculación de su familia paterna con Marruecos. Ambas identidades, lejos de excluirse, se refuerzan mutuamente.
En ese cruce de caminos aparece Melilla como un punto silencioso pero fundamental. La ciudad no es solo el lugar de nacimiento de su padre, sino el reflejo de esa frontera cultural que ha marcado a la familia. La españolidad de Brahim es indiscutible. Incluso la marroquinidad de su familia paterna está íntimamente vinculada con España. Los Abdelkader eligieron ser españoles, y lo hicieron sin renunciar a nada. Brahim es tan, tan español, que hasta su herencia moruna está sembrada de regulares de Ceuta.
Historia de esfuerzo, migración y perseverancia
Sufiel Abdelkader no solo transmitió a su hijo una genética privilegiada para el fútbol, sino algo mucho más determinante. Una historia de esfuerzo, migración y perseverancia. Su propia vida es un relato inspirador de superación, de alguien que no alcanzó la élite deportiva pero supo convertir esa experiencia en un aprendizaje para la siguiente generación. No es casualidad que haya sido también su representante profesional, una decisión que va más allá del negocio y que responde al deseo de mantener a Brahim arraigado a sus valores familiares y culturales.
La elección de Brahim Díaz de jugar con la selección de Marruecos en 2024 fue la consecuencia natural de esa biografía compartida. Tras pasar por todas las categorías inferiores de la selección española, el futbolista decidió representar al país de sus antepasados paternos. “Me siento 100% español y 100% marroquí”, explicó en una entrevista en Universo Valdano. Una frase que podrían firmar muchos melillenses sin dudarlo.
Su decisión es también un ejemplo claro de la globalización del fútbol moderno, donde las camisetas nacionales ya no cuentan historias simples, sino trayectorias complejas, familiares y emocionales. En ese contexto, Melilla aparece como símbolo. Una ciudad que resume como pocas esa convivencia de identidades, esa capacidad de ser muchas cosas a la vez.
Una conexión existente, aunque silenciosa
No hay constancia de que Brahim Díaz haya visitado Melilla. Su agenda, marcada por la élite del fútbol europeo y los compromisos internacionales, probablemente sea el principal obstáculo. Pero la conexión existe, aunque sea silenciosa. Quién sabe si en el futuro, cuando el ritmo afloje o la curiosidad apriete, el jugador del Real Madrid decida conocer el lugar donde nació su padre, ese punto de partida que también forma parte de su historia.
Porque, aunque los goles se celebren en el Bernabéu o en Casablanca, hay relatos que empiezan mucho antes y en lugares más pequeños. En este caso, en una ciudad que vive entre dos orillas y que, sin saberlo, también puso su semilla en la historia de Brahim Díaz. Melilla, una vez más, demostrando que su influencia va mucho más lejos de lo que marcan sus fronteras.







si su padre es de Melilla y su madre de Málaga, ambos españoles, no se que tiene de marroquí Brahin para jugar en esa selección.
Don dinero es la razon
Los musulmanes melillenses de Ceuta y Melilla son y se sienten españoles con independencia de sus raíces marroquíes, lo demás como suele decirse es "marear la perdiz". Sentirse 100% de un país y 100% de otro me tendrán que explicar como se consigue y eso mismo nunca se lo he escuchado decir a ningún ceutí ni melillense en toda mi vida, otra cosa son las simpatías que puedas tener con el país de origen de tus padres y abuelos, cosa que veo muy loable.
Málaga se lo dio todo,a él y a sus padres y abuelos...pero venga,que sea marroquí,coma cuscús y rece mirando a la Meca,que a nosotros, qué más nos da si ya sabemos lo que hay con las imposiciones de ciertas culturas.
Pero de estrella nada
Como el 60% de la población ceutí, mayoría tercera generación son 100% españoles y 100% Marroquíes, aunque pesa a una minoría con mucho poderío mediático,
Hace 40 años no llegaban ni a 8.000.
Más de la mitad no tiene ni un abuelo nacido en Ceuta.
Lo que se llama un cambio étnico en toda regla.
Esto es como los judios en Israel, poquito a poquito hasta superar a los nativos.
Si solo con la legión eran más que 100.000 , has tomado ZZZZ , para dormir o estás soñando despierto, anda chaval busca tus orígenes, árabes o de cuenca ,hhhh que también son árabes hhhh
A que te refieres ÉTNICO , a europeo en Africa, o africano europeo, no lo entiendo, o puro JIBLI de toda la vida Rubio con ojos azules ,
Ha elegido lo que siente y punto.
O lo que no le ha quedado otra que coger
La historia no se explica con detalles, es decir su abuelo paterno dicen que es de Nador, su abuela materna de Melilla, segun cuentan los abuelos todavia viven en Melilla, este reportaje no aclara nada, ademas el mundo esta tan globalizado que hay cosas que no tienen sentido ,en la Seleccion Marroqui al menos la mitad del equipo han nacido en España, es decir son Españoles de nacimiento, el resto en paises Europeos, en la seleccion marroqui se habla Español, el seleccionador su madre es de Ceuta y tiene fuertes vinculos con la ciudad,la realidad es lo que es, los sentimientos cada uno los lleva como lo siente, aqui en ceuta por mucho que los hijos de Abasxal no les guste, los ceuties musulmanes de toda la vida nos sentimos Españoles, de origen ,Rifeño, kabileño o Susi, es lo que hay
👌
No deja de ser un jugador de marruecos, por mucho que digan.
Ahora. Era capitán de la sub 21 española y una persona estupenda. Todo el mundo lo aprecia.