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Medalla de plata que nos sabe a oro

Si existen las derrotas dulces en una final olímpica, seguramente la sufrida por España ante Estados Unidos (8-5) sea el paradigma, porque el equipo de Miki Oca se ha estrenado en una competición olímpica a lo grande, optando al título y mostrando que todo es posible cuando existe un plan.

Y toda Ceuta pendiente de un nombre: Lorena Miranda. La mujer de moda en los últimos años, acaparadora de premios tanto dentro como fuera del deporte, ha conseguido a la primera lo que otro mítico deportista caballa y también jugador de waterpolo, Guillermo Molina, no ha conseguido todavía.
El capitán de la selección masculina vio el pasado miércoles, ante Montenegro, cómo se esfumaban sus opciones de medalla al ser derrotados en los cuartos de final. Terceros juegos para el gran ‘Willy’ sin lograr su gran deseo, la medalla olímpica que, por ahora, se le resiste.
Loreda, por contra, parece tocada por una varita. Una trayectoria fulgurante que en poco tiempo le ha pasado de la piscina del CN Caballa al ser el foco de atención del waterpolo internacional, consiguiendo la segunda medalla para el deporte ceutí tras la plata de Díaz-Flor en piragüismo en el año 1976 en Montreal.
Pudo ser de oro, pero no. España no perdió porque le pesó la responsabilidad ni tampoco porque no creyera en sus posibilidades, sino por la calidad del rival. Estados Unidos, que cedió ante las de Oca un empate en la primera fase, aprendió la lección, tiro de físico y de oficio y se llevó el partido.
Letal fue el parcial 4-1 del segundo cuarto. Dominaba España por 1-2, pero decidió el técnico estadounidense, Adam Krikorian, poner más combustible en su locomotora. Apretó la defensa, obligó a las españolas a jugar muy lejos en ataque y poco a poco fue imponiendo su físico.
España no estaba tan fresca en defensa, no había tantas anticipaciones para frenar a la boya Kami Craig y Maggie Stephens, una de las jugadoras más determinantes del torneo, apareció para finiquitar el partido, mucho antes de lo que las de Oca hubieran pensado.
Oca no daba con la tecla. El tercer cuarto se resolvió con un gol de Villa (7-2) y después de un nuevo tanto de Maggie Stephens (8-2), Estados Unidos completó un parcial 7-0 en diecinueve minutos.
Jennifer Pareja, que había fallado un penalti poco antes, rompió la mala racha. Anni Espar apareció para poner el 8-5. Ya era demasiado tarde.
A pesar de la derrota, la plata es el triunfo del método, de creer en sus propias posibilidades y de engrandecer sus cualidades. De echar por tierra los prejuicios, de acabar con los pronósticos y de pensar en positivo con independencia del rival a las que se midan.
Dice Miki Oca que no es el responsable de ese carácter ganador en el que se han instalado sus chicas desde hace poco, pero para ellas su técnico es el espejo en el que se miran. Un tipo al que veneran, un campeón olímpico, un entrenador que les ha llevado a lo más alto cuando ellas difícilmente podían sacar la cabeza en la elite.
Y el viaje no ha sido tan largo. Oca insiste en que sus jugadoras sólo tienen que hacer lo que saben hacer bien y minimizar sus carencias, las físicas y las técnicas, aunque en ocasiones, como hoy, cuando te mides a un equipo dos veces subcampeón olímpico, las cosas no salgan como se espera.
A pesar de la derrota, este equipo ha puesto a España en el mapa del waterpolo femenino mundial, toda una revelación, una declaración de intenciones para lo que se viene en un equipo con tan solo 23 años de media.
Plata por tanto para la ceutí que sabe a oro, en sus primeros Juegos y en la primera final ante un conjunto estadounidense que es el que más finales olímpicas ha disputado en la historia pero que, hasta ayer, no conocía lo que era colgarse el oro.
Dicen que para ganar una final hay que perder otra. Fue el caso de la selección masculina, que se tuvo que conformar con la plata en Barcelona pero que sí logró por fin su objetivo en Atenas.
Esta selección, joven, tiene futuro, y quizás los juegos de Brasil traigan consigo el oro y, por qué no, con Lorena como una de las puntas de lanza.
Tercer metal en waterpolo
La medalla de plata del equipo femenino de waterpolo, lograda ayer en Londres, es la tercera olímpica de España en este deporte después del oro en Atlanta'96 y la plata en Barcelona'92 del equipo masculino.
Los ‘chicos’, con el caballa Guillermo Molina en sus filas, se quedaron sin podium tanto en Atenas como en Pekín. Tampoco hubo fortuna en estos Juegos que aún se celebran, como ha quedado explicado, y que dejan a los hombres con mal sabor de boca.
Esta es la segunda medalla del waterpolo femenino español en una gran competición internacional después de que en 2008 ganaran la de plata en los Europeos disputados en Málaga.
La participación en los Juegos de Londres de las jugadoras que dirige Miki Oca, oro en Atlanta'96 como jugador, es la primera del waterpolo femenino español. Todo un logro.

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