Durante décadas nuestras autoridades se han dedicado a gastar (que no invertir) y recaudar, actuando siempre por impulsos, sin una mínima programación. Nunca ha existido un verdadero interés por planificar (más allá de los 4 años) ni por buscar recursos propios (mediante estudios e investigaciones) para alcanzar un mínimo de autosuficiencia en ámbitos como la economía, la energía, el urbanismo, la gobernabilidad… Ante las dificultades, la actitud siempre ha sido de victimismo; la culpa siempre era de los otros, nunca de los errores propios de gestión; los esfuerzos por resolver los problemas se concentraban en pedir dinero a Madrid. En el fondo, creo que nuestros representantes sufren un acuciante complejo de inferioridad que les impide soñar y aprovechar las múltiples posibilidades de desarrollo económico, social y cultural que nos ofrece la ciudad y su entorno, aunque para ello se requiera un cambio de mentalidad y también un esfuerzo por parte de nuestras instituciones y de sus ciudadanos. Desde mi punto de vista tenemos que volver a lo que siempre fuimos los ceutíes, tenemos que recuperar nuestra identidad, necesitamos MÁS CEUTA.
Hace unas semanas la Ciudad inició los trabajos para redactar un programa de medidas al que han denominado Plan Estratégico, utilizando como base el documento Por un futuro más estable y seguro para Ceuta, si bien ellos mismos afirman que se centrará fundamentalmente en aspectos económicos, es decir, que no se trata realmente de un Plan Estratégico, por ello deberían cuidar la terminología para evitarle falsas expectativas a los ciudadanos y a ellos mismos.
Sin querer entrar en cuál sería la metodología de trabajo que realmente nos ayude a resolver los numerosos retos y desafíos que nos plantean estas crisis, parece evidente que si la acción del Gobierno se va a basar en un modelo económico y de ciudad basado en más España y más Europa, está mostrando en primer lugar, una ausencia de autocrítica que pueda ayudarnos a entender cómo hemos llegado a esta situación, también denota una falta total de análisis y reflexión sobre el estado actual, centrándose en una especie de negociación que dé lugar a una serie de medidas que bien podrían formar parte de un programa electoral. Para poder aportar soluciones tendremos que pensarlo todo de todas las maneras posibles, basándonos en nuestra IDENTIDAD para lo cual tendremos que hacer precisamente una serie de reflexiones previas acerca de nuestra IDENTIDAD.
Para entender las implicaciones que una conciencia identitaria tendría en las estrategias de futuro de una ciudad, voy a hacer una serie de reflexiones (que se va a desarrollar en 5 entregas), en ámbitos como el educativo, el patrimonio histórico, la cultura y la planificación territorial, a través de mi propia experiencia para que no parezca que solo expongo utopías.
Identidad
La búsqueda de nuestra IDENTIDAD plantea temas polémicos que son necesarios abordar si queremos ser sinceros con nosotros mismos y queremos avanzar en las soluciones, alejados de la polarización a la que nos someten los políticos locales y nacionales. Renunciar a dichos enunciados, o aplazarlos, nos impedirá salir de la crisis, y aún peor, provocará otras aún más graves en un futuro.
¿Por qué seguimos negando la africanidad de Ceuta y de los ceutíes? Nuestra posición geográfica es incuestionable y ello no debe suponer una negación de Europa ni mucho menos de España; tener conciencia plena de nuestra situación entre dos continentes puede, debe, tener implicaciones en la conformación de nuestra IDENTIDAD y además nos puede ayudar en la búsqueda de soluciones. Por propia experiencia, en ámbitos profesionales, educativos, culturales y sociales en Marruecos, he visto cómo la percepción de mis interlocutores hacia mi persona cambiaba casi radicalmente tras unas breves conversaciones, pasando de ser un español más a un español africano, alguien de la misma región geográfica (que no país), con sensibilidades y conocimientos sobre el lugar la cultura y la historia que no se encuentran normalmente en los “españoles europeos” que van a Marruecos (o a cualquier otro país africano o de la región MENA), con lo que la conversación se pudo llevar a cabo al mismo nivel, sin ningún tipo de complejos, tanto de superioridad como de inferioridad, de uno o de otro. Ese conocimiento debería fomentarse en nuestra ciudad, porque nos permitirá relacionarnos mejor con nuestro entorno.
También necesitamos debatir sobre qué tipo de sociedad somos, empezando por un rasgo que ahora mismo nos diferencia. ¿Somos una sociedad cristiana, islámica, laica, árabe, multicultural, multireligiosa? Aún mezclando conceptos, tal y como se hace en la escena pública, parece evidente que si la población mayoritaria de un territorio habla una lengua (o dialecto) que proviene del árabe, lo lógico sería afirmar que ese es un territorio árabe. Ahora bien, ese término no implica una religión determinada, se puede ser árabe y cristiano, árabe y judío, árabe y musulmán, árabe y ateo (por supuesto árabe y español) tal como y vemos en otros países. Aunque en Ceuta la población mayoritaria todavía no es la árabe, puede que lo sea en un futuro inmediato y la aceptación de ese hecho hay que hacerla con naturalidad, siendo también conscientes de lo que significa, pues ciertas resistencias generan graves problemas, de hecho llevan años germinando en nuestra ciudad. Es aquí cuando aparece el factor religioso y donde la separación entre los términos árabe y musulmán es más necesaria, para evitar caer en una islamización de la ciudad que pueda tener connotaciones más allá de la religión; la radicalización (el mismo peligro correríamos con el cristianismo o con el judaísmo). Por ello es fundamental la laicidad como instrumento vertebrador de una sociedad, la nuestra, con múltiples religiones y costumbres. Es cierto que hemos hecho avances importantes, mucho más que en cualquier otra ciudad Española, pero solo el desarrollo laico de nuestra sociedad y de sus instituciones nos evitará mayores problemas. La laicidad no implica la supresión u ocultamiento de fiestas y tradiciones, pero al mismo tiempo debiera impedir una exaltación de las mismas para mostrar cierta superioridad o legitimidad.
*tras escribir estas reflexiones he visto que el título ya había sido utilizado por Alberto Núñez en un artículo, MEJOR, MÁS CEUTA, aparecido en el Faro de Ceuta sobre el Plan Estratégico sobre el que trabaja la Ciudad; además de coincidir en la mayoría de planteamientos, creo que es pertinente reincidir en la idea que engloba el título.







Totalmente de acuerdo, está ciudad necesita gente sin complejos, gente dispuesta a dar un cambio radical en la línea del artículo, los ceutíes en general necesitamos creer en nuestro futuro, necesitamos salir del agujero negro en el cual llevamos más de veinte años, el actual planteamiento nos llevará al fin de nuestra existencia como un pueblo multicultural y Español, más que nunca necesitamos creer en nosotros y planificar una Ceuta sólida con futuro para nuestro descendientes, es la hir a de tomar iniciativas serias, hay muchísima gente en Ceuta que deseamos un cambio total, además muy necesario, si seguimos con está dinámica estamos perdidos