Las aguas del estrecho de Gibraltar, una de las rutas de navegación más transitadas y estratégicas del mundo, estuvieron recientemente al borde de una catástrofe ambiental de dimensiones incalculables. Así lo ha reportado el medio digital 9avril.ma.
De acuerdo con la publicación, ha sido la rápida y decisiva intervención de las fuerzas navales marroquíes el factor determinante en este caso al evitar un desastre ecológico frente a las costas de Tánger.
El incidente habría ocurrido tras la grave avería sufrida por un superpetrolero que perdió el control de sus motores.
27 horas de máxima tensión en el corredor marítimo
Según lo explicado por 9avril.ma, el buque en cuestión no era una embarcación cualquiera, sino que se trataba de un ‘gigante del mar’ cargado con más de 425.000 barriles de productos petrolíferos.
¿Qué fue lo que ocurrió? La información que ha sido trasladada al respecto indica que debido al fallo técnico, el navío permaneció a la deriva durante cerca de 27 horas, moviéndose sin rumbo en una zona donde el tráfico marítimo es constante y denso.
Esta situación elevó los niveles de alarma internacional ante la posibilidad real de un vertido petrolero de gran magnitud que podría haber afectado no solo a la flora y fauna marina, sino también a las economías locales dependientes del mar.
Un rescate complejo
El reporte de 9avril.ma da cuenta de una operación de salvamento que no fue sencilla. Al respecto, se ha publicado que los remolcadores marroquíes tuvieron que enfrentarse a malas condiciones meteorológicas que complicaban extraordinariamente las maniobras de aproximación y enganche.
Pero, a pesar de la dificultad de la navegación y el riesgo que suponía la carga del petrolero, el operativo logró finalmente controlar la situación, estabilizando el buque y trasladándolo a un lugar seguro lejos de las zonas de peligro de encallamiento.
La amenaza de la "flota fantasma"
Este incidente ha vuelto a poner de manifiesto la preocupación internacional por la actividad de la denominada “flota fantasma”.
Se trata de embarcaciones acusadas de eludir las sanciones internacionales y que, a menudo, operan bajo estándares de seguridad deficientes, lo que aumenta el riesgo de accidentes en puntos críticos como el Estrecho de Gibraltar.
Durante las largas horas que duró la emergencia, las autoridades españolas mantuvieron un seguimiento estrecho y riguroso de los acontecimientos.







Marruecos compra petróleo ruso a pesar del embargo, y lo entrega la flota fantasma. Quien juega con fuego, se quema.