Ceuta volvió a sumergirse en el mejor jazz. Este viernes, a las 20:30 horas, el Teatro Auditorio del Revellín se convirtió en el escenario perfecto de un mágico encuentro con el 31º Festival Jazz de Ceuta, un clásico cultural que este año volvió a demostrar por qué es una cita imprescindible para los amantes del género.
La noche abrió con la nueva propuesta escénica de Manolo Carrasco, titulada 'Gypsy Jazz', un espectáculo de carácter íntimo y a la vez lleno de energía, donde el pianista se rodeó de un conjunto instrumental muy especial: violín, contrabajo y flauta travesera.
Un arranque cargado de magia
Desde antes de comenzar, el auditorio respiraba ambiente de festival. Unas cien personas fueron testigos de la magia y estilo único que el pianista y sus acompañantes mostraron en el escenario.
Los asistentes fueron ocupando sus butacas mientras la iluminación tenue y los primeros acordes de prueba flotaban sobre el escenario. La sensación compartida era clara: la noche prometía.
Cuando Carrasco apareció sobre las tablas, el murmullo cesó. El pianista tomó asiento y, con el primer acorde, conectó de inmediato con el público, marcando el tono de una velada especial.
Un 'Gypsy Jazz' lleno de matices
El espectáculo fue un viaje entre estilos, con una base claramente jazzística enriquecida por influencias mediterráneas y una marcada sensibilidad melódica.
Carrasco mostró un dominio absoluto del piano, combinando virtuosismo con momentos íntimos que capturaron la atención de toda la sala.
El violín de Simón García aportó la energía característica del jazz con líneas rápidas y brillantes. El contrabajo de Josemi Garzón, con su sonido cálido y profundo, equilibró la propuesta y le dio cuerpo a los arreglos. Y la flauta travesera de Juan Parilla añadió frescura, brillo y una dimensión que complementó a la perfección el estilo del pianista.
La complicidad entre los músicos —todos ellos figuras reconocidas del circuito internacional del jazz y el flamenco— fue evidente, construyendo un diálogo fluido, lleno de improvisaciones y gestos que el público supo apreciar.
Personalidad y mucho jazz
A lo largo del concierto, los aplausos espontáneos demostraron que los espectadores estaban viviendo una experiencia musical agradable. Varias de las piezas arrancaron las ovaciones del público incluso antes de finalizar.
Con este arranque, el Festival Jazz de Ceuta deja claro que llega con fuerza.
Los músicos lo advirtieron desde el escenario: esta edición viene cargada de calidad, personalidad y mucho jazz.
Una inauguración con gran bagaje
Ebhel fue la artista encargada de inaugurar este 31º Festival Jazz, quien debutó por primera vez en este escenario, y lo hizo por todo lo alto, acompañada de una ‘big band’ compuesta por jóvenes y veteranos artistas locales.
La apertura del concierto se fundió en una perfecta armonía: el jazz y la danza del vientre. Cuatro bailarinas, dotadas de elegancia y mucho arte llenaron el escenario de movimiento y color, arropando la voz de Ebhel.
La actuación de Ebhel fue una fusión perfecta de música, ritmo y expresión corporal, que marcó el principio del 31º Festival de Jazz Ceuta en este 2025.
Un 31º Festival que promete grandes momentos
La actuación de Carrasco da la mano a un fin de semana de mucho jazz que seguirá ofreciendo propuestas de gran nivel.
Si la apertura ya logró reunir a más de un centenar de personas, la organización confía en mantener o superar esa asistencia en las siguientes jornadas.





