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El Pleno evita hablar de una situación que afecta de forma más sangrante a perros y gatos
En Ceuta hay maltrato animal. En algunas ocasiones producido por la ignorancia, como está ocurriendo con la matanza indiscriminada de serpientes a pesar de que los ecologistas repiten hasta la saciedad que no son venenosas. En otras, por pura maldad. Hay muertes de animales provocadas por grupos de individuos que solo buscan hacer daño, y los casos de perros y gatos afectados por estas prácticas se multiplican. Más allá del abandono, que resulta ser otro tipo de maltrato psicológico produciéndose situaciones de canes entregados en la Protectora ya ancianos tras permanecer toda una vida con sus dueños, se producen agresiones físicas que no son perseguidas. Gatos cuyos cuerpos han sido encontrados ahorcados, otros, como sucedió ayer con un ejemplar de una colonia, al que vertieron pegamento en las patas y el rostro, o los que han sido encontrados muertos tras ingerir sustancias tóxicas. Los animalistas sacan a la luz todos estos casos, sin que haya medidas sancionadoras en una ciudad que aprobó en pleno estar en contra del maltrato animal, y cuya capacidad de reacción solo se basa en la inexistencia de denuncias. En la sesión plenaria del pasado viernes se negó la existencia de envenenamientos al no existir denuncias, algunos medios han tildado estas narraciones de meros bulos de verano. No se informa de mascotas fallecidas a las que sus dueños no ordenaron que se comprobara las causas de la muerte como única prueba para verificar sus versiones, afectados como estaban por lo ocurrido. El maltrato animal que nadie quiere ver se da en Ceuta, la misma ciudad que acoge peleas de perros, en las que se roban cachorros y en las que se golpea a los animales sin que, con posterioridad, haya investigaciones al respecto. Es el maltrato premeditadamente olvidado, que no solo persiste sino que aumenta.






