Daubma ha alertado sobre los daños provocados por las podas en el arbolado en Ceuta, más aún en el periodo de inicio de la primavera con las consecuencias que esto puede tener.
La entidad solicita que se prohíban las podas entre los meses de marzo y julio, salvo que se esté ante un riesgo grave. De igual manera reclama en una misiva dirigida a Medio Ambiente que se lleve a cabo una revisión de los contratos de mantenimiento para adaptarlos a criterios técnicos actuales.
Daubma carga contra las podas, lo que constituye la muerte silenciosa del arbolado.
La asociación reclama formación obligatoria del personal en arboricultura moderna para no incurrir en podas erráticas. De igual manera solicita inspecciones previas de nidos antes de cualquier intervención.
Daubma exige la publicación de calendarios oficiales de poda para garantizar transparencia, así como aplicar sanciones a empresas que incumplan la normativa.

Preocupación de las consejerías, algo que se exige y espera
Solicita además la participación real de entidades ambientales en la planificación de la gestión urbana en podas.
“Las Consejerías de Medio Ambiente deberían ser el primer escudo de defensa del patrimonio natural. Sin embargo, cuando permiten podas en plena primavera, actúan contra aquello que están obligadas a proteger”, denuncia la asociación.
“Desde Daubma seguiremos documentando, denunciando y exigiendo que la gestión ambiental se base en la ciencia, en la ley y en el respeto a la vida que florece en nuestra ciudad”, añade, “porque defender el medio ambiente no es un eslogan: es una responsabilidad pública”.
La asociación se niega a callar ante las podas que se repiten año tras año y que son ejecutadas en periodos en los que no se deberían dar, ya que pueden afectar a especies.
“Lo que debería ser una gestión técnica rigurosa se convierte, demasiadas veces, en una actuación que daña el arbolado, perjudica a la fauna y vulnera la normativa ambiental vigente. Y lo más grave: lo hace desde las mismas instituciones encargadas de protegerlas”.

Los árboles y por qué se deben proteger
En estas fechas, los árboles se encuentran en máxima circulación de savia, lo que incrementa el riesgo de infecciones y estrés fisiológico, en plena floración y brotación, procesos que requieren un enorme gasto energético y en época de anidación de la avifauna urbana, con nidos activos en copas, huecos y ramas.
Las podas, advierte Daubma, deben evitarse entre marzo y julio, salvo riesgo grave para la seguridad.
“Las podas en primavera no son solo un error técnico: son una vulneración directa de la normativa estatal y europea”, explica la entidad. “Cuando una Consejería permite o ejecuta podas en estas fechas incumple su propia normativa”.

Qué está pasando: del debilitamiento a la desconfianza
La entidad habla de contratos de mantenimiento mal diseñados, falta de personal técnico especializado en arboricultura, inercia administrativa (“siempre se ha hecho así”), intervenciones precipitadas para “limpiar” la ciudad antes de eventos y ausencia de inspecciones previas de nidos.
Las podas fuera de fecha provocan debilitamiento del arbolado y reducción de su esperanza de vida, mayor gasto público en tratamientos, talas y reposiciones, pérdida de sombra y aumento de temperatura urbana, muerte de pollos y destrucción de nidos, disminución de biodiversidad y desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
No es la primera vez que Daubma pone el grito en el cielo por la mala praxis en las podas, habiendo denunciado actuaciones llevadas a cabo en puntos de la ciudad al considerar que fueron contrarias a la salud del arbolado.
Desde Daubma se sigue reclamando seriedad en estas prácticas además de una actuación acorde a la situación del arbolado en nuestra ciudad, para evitar los daños que van a terminar enfermando los ejemplares afectados o con su vida.






