Miembro de la Comunidad Israelita de Ceuta, Jacob Hachuel considera que se repara una “injusticia histórica”. La Ciudad, preparada
Felicidad sentimental por encima del efecto práctico que pueda tener; sensación de reconocimiento y justicia tantos años después y en ningún caso medida de favor y populista. Entre tales umbrales ha reaccionado la comunidad judía en buena parte del mundo, de manera especial en Israel pero también en Ceuta, ante el paso que facilitará el Gobierno de nuestra nación: los judíos sefardíes podrán adquirir la nacionalidad española por carta de naturaleza aun cuando no tengan residencia legal en España, según el anteproyecto de Ley al efecto que aprobó el último Consejo de Ministros.
De acuerdo con este nuevo procedimiento, se entiende que concurren las circunstancias que se exigen para adquirir la nacionalidad española por carta de naturaleza, en los ciudadanos extranjeros sefardíes que prueben dicha condición y una especial vinculación con España, aunque no tenga aquí su residencia legal. Este nuevo procedimiento evita que, al adquirir la nacionalidad española, deban renunciar a su anterior nacionalidad.
Acerca de la citada medida que facilita España, y que se acelerará en el menor tiempo posible, según fuentes del Ministerio de Justicia, el miembro de la Comunidad Israelita de Ceuta y portavoz de UPyD en la ciudad, Jacob Hachuel, señala que "apreciamos el gesto y los valoramos en su justa medida en cuanto a que se repara, aunque sea socialmente, una injusticia histórica" para explicar acto seguido que "pese a que no va a tener demasiado efecto práctico, la medida sí cuenta un valor romántico y sentimental muy fuerte".
En sintonía con el vaticinio de Hachuel, desde el departamento de Registro General de la Ciudad se señala que "la medida no supondrá un incremento significativo del volumen de trabajo pero en todo caso se cumplirá de la mejor manera".
Hachuel cuenta también que los judíos de origen sefardí que fueron expulsados de España hace quinientos años, se diseminaron por varios países del mediterráneo como Marruecos, Turquía o Grecia, llegando incluso a otros países como Irak o Siria e indica que "la mayoría de los sefardíes conservaron a través de las generaciones el idioma ladino, una mezcla de español arcaico y hebreo, así como el amor por la tierra de España".
Respecto a cómo los interesados deberán formalizar su solicitud es preciso señalar que será en un plazo no superior a dos años desde la entrada en vigor de la ley, aunque este plazo podrá ser prorrogado un año más si así lo decide el Gobierno, según informa el Ministerio de Justicia.
En cuanto al procedimiento de solicitud, se establecerá un modelo normalizado por parte de Justicia, para su presentación por escrito, siendo necesaria su ratificación presencial ante el encargado del Registro Civil municipal o consular correspondiente.
Los sefardíes deberán aportar la documentación necesaria para la tramitación del expediente y todo aquello que consideren necesario para acreditar su especial vinculación con la cultura y las costumbres españolas. Se tendrán en cuenta de manera especial los estudios cursados y las actividades benéficas o sociales realizadas, según apunta el Ministerio.
La incidencia de familiares con arraigo en Ceuta será, según estima Hachuel, "escasa", si bien la medida "es muy interesante" al tener un recorrido internacional haciéndose notar de manera especial en Israel, donde se estima que son más de tres millones de personas, sobre un total de ocho millones de población, los interesados, según apuntan fuentes ministeriales.
Gallardón suaviza la legislación con menos requisitos
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado que la nueva enmienda a la legislación, que permitía ya desde hace más de un año que los sefardíes pudiesen obtener el pasaporte, suavizará los requisitos para conseguir la nacionalidad. Tan sólo hará falta poder probar raíces con la península ibérica a través del idioma, los apellidos y la cultura, aunque no se especificó qué requisitos harán falta.







