Pedro Alfonso Conejo, licenciado en Derecho y ponente de la conferencia ‘El valor formativo de la música para desarrollar la educación en valores’ ponía ayer una pregunta en los ojos de los espectadores. A través de una pantalla. ¿Es la música una herramienta que tienen los docentes para educar en valores? La lanzaba y la contestaba durante la hora y media de la exposición que se enmarca dentro de las jornadas ‘Ceuta nos enseña: Iniciación y desarrollo de la competencia cultural y artística desde edades tempranas’.
La respuesta. Un sí rotundo. “De hecho, todos los docentes estamos obligados por ley, independientemente de nuestra materia, a contribuir al desarrollo de las competencias básicas, dentro de las que está el desarrollo social”.
Eso de primeras. De segunda, Alfonso Conejo hizo una autocrítica. Por eso de que hay que empezar desde dentro. Los docentes de música se habían centrado en los últimos años al instrumento, a la técnica y había dejado de lado el desarrollo personal. “Pero no hay que alarmarse”, proclamaba el profesor. “Los profesores estamos obligados a hablar de educación moral y cívica, educación sexual, vial, para la igualdad de oportunidades. Y esto es algo que se venía haciendo, pero hay que ser mas conscientes e incidir más”, exponía. De hecho “los profesores de música venimos introduciendo cada vez más cómo muchos maridos hacían sombra a sus mujeres en algunas disciplinas”, se congratulaba Conejo.
Por la UNED, por esta conferencia, desfilaron ayer personajes como Wagner y Picasso. Los trajo el conferenciante para incidir en lo mismo. Las palabras de Wagner, “que decía que no sólo importa el conocimiento, sino también la actitud y los valores”. Ya esto eran palabras de Conejo: “De nada vale una persona muy inteligente, muy instruida, con fuerza de voluntad para llevar sus proyectos, si tiene valores equivocados”; explicaba. ¿Y qué decía Picasso? “Pues que todos los niños son creativos y se va perdiendo conforme crece, lo difícil es que sea creativo de adulto”, señala el profesor en lo referente a la manifestación del pintor malagueño. A lo que añade: “Los profesores, quizás, contribuimos a una pérdida de la creatividad. Además tenemos que hacer que el niño conozca sus capacidades y mejore su autoestima”.
Valores como la libertad personal, la responsabilidad, igualdad, superar la discriminación, tolerancia... salieron ayer a colación. “Claro que también está la corriente que piensa que la Educación tiene que ser una instrucción, aunque eso no lo avala la ley”, explicó.






