En cada centro escolar hay al tres trabajadores que se están encargando de preparar las instalaciones para el inicio del curso escolar. Los sindicatos critican que nadie sacó el tema el año pasado, cuando sí hacía falta.
El servicio de limpieza de los centros escolares de Primaria de la ciudad ha sido objeto de polémica durante las últimas semanas. Los socialistas han reprochado a la Ciudad que haya renovado hasta diciembre el contrato a la empresa ‘Limpiezas Ceuta’ en vez de convocar el pertinente y reglamentario proceso de adjudicación y licitación. Por su parte, los populares han defendido su actuación y la han justificado alegando que si hubieran realizado el proceso habitual el servicio corría el riesgo de no poder ser cubierto a tiempo. En la memoria colectiva resuenan todavía el anuncio de sanción realizado por la Ciudad contra la empresa que actualmente tiene ese servicio por no haber cumplido, supuestamente, con lo estipulado y la denuncia pública hecha por ‘Limpiezas Ceuta’ en la que aseguraba que la Ciudad no le había abonado el dinero del servicio y que esta circunstancia ponía en riesgo ya no solo el pago a los trabajadores, sino la existencia y estabilidad económica de la empresa.
Pues bien, dejando de lado los cruces de acusaciones mutuos, la realidad mundana se impone. Según ha podido saber este medio, el servicio de limpieza de los centros escolares se está prestando desde el pasado martes, día 16 de agosto. Ese día comenzaron a trabajar un total de tres personas por colegio. El objetivo no es otro que dejar las instalaciones educativas completamente preparadas y en condiciones para el arranque del curso escolar, que está previsto para el día 12 del próximo mes de septiembre.
Por su parte, los sindicatos han permanecido en silencio todo este tiempo, observando cómo el Gobierno local y la oposición se peleaban y preguntándose: “¿Dónde estaban ellos el año pasado, cuando sí que hacía falta que se hubiera hablado de la limpieza de los centros escolares?”. De hecho, al inicio del pasado curso los únicos que denunciaron el mal estado de las instalaciones educativas fueron ellos, los sindicatos. Ellos tuvieron que rebelarse y plantear la cuestión entonces. Su desencanto fue tal que llegado el mes de diciembre se produjo una reunión con la consejera de Educación, Mabel Deu, en la que se pusieron los puntos sobre las íes y se decidió establecer una serie de condiciones mínimas a exigir a la empresa que se encargaba del servicio de limpieza de los centros escolares. No se trató de nada excepcional, simplemente de unas pautas básicas para que los colegios estuvieran limpios tras los periodos vacacionales. Tras aquello la situación mejoró, relativamente.





