Los trabajadores sociales son quienes se están encargando de la elección de los alumnos que comenzarán dentro de unos días a utilizar los comedores escolares durante los meses de verano, de acuerdo con los informes que tienen de la situación de cada familia que tiene hijos en los centros.
De esta manera reconoce la propia Rabea Mohamed, consejera de Asuntos Sociales, se intenta simplificar al máximo todos los trámites, ya que en un principio se pensó que fueran los propios padres quienes tuvieran que entregar en el Registro del Ayuntamiento una petición para la beca de comedor, pero se entendió que sería un sistema que atrasaría la puesta en marcha de los comedores y no se quería que hubieran muchos días desde la finalización del curso escolar y el comienzo de las actividades de verano.
Además las propias trabajadoras sociales son quienes comunican a los padres que sus hijos han sido elegidos y que deben firmar el compromiso de que los niños no solamente acudirán a las horas de comedor sino que también participarán en todas las actividades que se programan desde por la mañana en el centro con la participación de los profesionales del convenio MEC-Ciudad.
De todas maneras, en las distintas reuniones que han mantenido los miembros de la Ciudad con los directores de los centros que cuentan con las infraestructuras de los comedores escolares se pactó cual sería la prioridad a la hora de elección de los alumnos. El primer apartado lo constituían los niños que ya han estado en ese centro disfrutando de la beca de comedor durante el curso escolar. En segundo lugar, si esos niños tienen hermanos aunque sea en distinto centro también tendría derecho. El tercer apartado lo constituirían los alumnos que perteneciendo a esos colegios, pero que no tienen beca de comedor, lo hubieran solicitado y que tuvieran una situación de exclusión social y por último se admitirían a los niños que pertenecieran a otros centros pero que se encontraban en la misma situación.
Los cálculos que tienen en la Consejería de Asuntos Sociales es que aproximadamente tendrán entre ochocientos y novecientos niños durante los meses de julio, agosto y septiembre.
Destacar que igualmente se ha adoptado la misma solución para los niños del Colegio de San Antonio que utilizan el comedor de este centro y que cierra durante estos meses. Dentro del convenio que la Ciudad Autónoma mantiene con Cruz Blanca se les llevarán a estos niños el almuerzo a sus propios domicilios. La misma Rabea entiende que otra solución sería bastante difícil de ponerla en la práctica.






