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Un grupo de vecinos asegura que las deficiencias en las viviendas afectan a la instalación eléctrica, calderas, trasteros...
Un grupo de vecinos de las 317 VPO de Loma denunció ayer las múltiples deficiencias que se están registrando en las viviendas, que pese a ser, en teoría nuevas, los desperfectos más parecen de pisos con solera. Las lluvias que han caído en las últimas semanas han dejado todo un crisol de goteras y humedades en los pisos, garajes y trasteros. A ello se suma, según explicó uno de los vecinos a El Faro, la precaria instalación eléctrica, que también se ha visto afectada por las humedades. “En un mismo piso el cableado tiene múltiples empalmes”, denuncia.
Las humedades campan a sus anchas por las paredes de las viviendas, afirman, “el agua corre por la pared, por las ventanas...” y las calderas que venían instaladas en cada vivienda, más de un centenar ha tenido que cambiarse porque estaban “oxidadas”. Los trasteros que se ubican en los garajes y los huecos de los ascensores también se han visto afectados por las humedades, agravados por las lluvias que han caído en estos días, explica este vecino, y la mala canalización ha provocado que el agua de la lluvia haya afectado a los balcones de algunos bloques.
De todas estas deficiencias estos vecinos afirman haber dado parte a Emvicesa y a la empresa de mantenimiento, pero la respuesta es “lenta”. “Todo se va subsanando a trompicones y la empresa de mantenimiento tarda en responder”, recalca.
Además, los vecinos en su ánimo de arreglar lo que pueden, se encuentran con la negativa de Emvicesa para acciones como la instalación de una puerta en la cocina. Este vecino explica que “los pisos de la derecha no tienen puerta y los de la izquierda sí y Emvicesa rechaza las solicitudes para poner una puerta”. Además de todo esto, este vecino afirma que las conexiones de la televisión “no funcionan” y los vecinos tienen que poner las suyas, sin contar con que la fontanería de las viviendas también presentan deficiencias a pesar de ser pisos de reciente construcción. “Los grifos están oxidados y como mucho los vecinos que más tiempo llevan aquí son cuatro meses”, apostilla.






